La magnitud del evento que reúne a los principales inversores del sector ha desbordado la capacidad de alojamiento en la provincia. Con el 100% de ocupación en hoteles de alta gama, el impacto económico se extiende a la vecina provincia, mientras el sector local celebra niveles récord de consumo en gastronomía y servicios.
El «Cuyo Minero» atraviesa una semana de actividad febril que ha puesto a prueba la infraestructura de servicios de la región. La realización de un evento internacional de minería en San Juan ha generado un fenómeno pocas veces visto: la ocupación hotelera llegó a su tope máximo, obligando a cientos de asistentes, proveedores y ejecutivos a buscar alojamiento en la provincia de Mendoza ante la falta de camas disponibles en el Gran San Juan y alrededores.
Desde la Cámara Hotelera Gastronómica confirmaron que las reservas en hoteles de 4 y 5 estrellas se completaron con semanas de antelación. Este escenario no solo ratifica el interés global por los proyectos de cobre y litio de la provincia, sino que también deja en evidencia la necesidad de seguir expandiendo la oferta de alojamiento para eventos corporativos de escala mundial.
San Juan en el centro de la escena, Mendoza como soporte
El impacto económico no se limita solo a las noches de hotel. El flujo de visitantes ha dinamizado sectores como el transporte privado, el alquiler de vehículos y, fundamentalmente, la gastronomía. Sin embargo, la falta de plazas suficientes en la capital sanjuanina ha provocado que Mendoza absorba una parte importante de la demanda de alojamiento, convirtiéndose en el «pulmón» logístico de la cumbre.
«Estamos trabajando al 100%. Es un evento que jerarquiza a la provincia, pero que también nos marca el techo que tenemos hoy en día», señalaron fuentes del sector turístico. Muchos de los expositores extranjeros han optado por trasladarse diariamente desde la capital mendocina, generando un movimiento constante en la Ruta 40.
Un motor para el desarrollo de infraestructura
Este desborde es visto por el Gobierno Provincial como una señal positiva de cara a las inversiones que se vienen. La consolidación de San Juan como polo minero de vanguardia requiere, en paralelo, una infraestructura urbana que esté a la altura de las circunstancias. El éxito de esta convocatoria es el argumento más sólido para los proyectos de nuevos complejos hoteleros y centros de convenciones que están en carpeta.
Mientras la cumbre continúa su curso con rondas de negocios y paneles técnicos sobre el RIGI y la transición energética, la provincia saborea un éxito comercial rotundo. La «fiebre del cobre» no solo se siente en las alturas de Calingasta o Iglesia, sino que esta semana ha copado cada rincón de la ciudad, confirmando que la minería es, definitivamente, el gran tractor de la economía regional.







