La interna en el oficialismo sumó un nuevo capítulo de alto voltaje. La Vicepresidenta reflotó viejas declaraciones de la diputada del PRO donde cuestionaba la pertenencia argentina de las islas. El conflicto escaló con la intervención de Lilia Lemoine.
La aparente calma en el ecosistema de La Libertad Avanza y sus aliados volvió a quebrarse este sábado. Lo que comenzó como un intercambio en la red social X (antes Twitter) terminó por exponer, una vez más, las profundas grietas ideológicas que conviven bajo el paraguas del Gobierno. En el centro de la escena: la vicepresidenta Victoria Villarruel y la diputada nacional Sabrina Ajmechet (PRO).
Dice Sabrina Ajmechet que escribió esto: "antes de hacer política y sacados de contexto". Contestó por acá xq me tiene bloqueada @ajmechet. Las Malvinas son Argentinas hagas política o no. Trabajes donde trabajes. Y te pisaste sola al decir fuera de contexto o sea, son reales. pic.twitter.com/77ExYNUpy5
— Chula 💙 ツ (@gabebostera) April 25, 2026
El detonante fue una «limpieza de archivo» que la propia Villarruel ejecutó sobre el historial digital de Ajmechet. La Vicepresidenta desempolvó un tuit del año 2012 en el que la actual diputada —quien suele alinearse con las posturas del Ejecutivo— afirmaba de manera tajante: “Las Malvinas no son ni nunca fueron argentinas”.
El ataque de la Vicepresidenta
Fiel a su estilo directo y centrada en su agenda de «causa nacional», Villarruel no ahorró calificativos. Al exponer el mensaje, calificó las expresiones de Ajmechet como una «vergüenza», cuestionando la idoneidad de que alguien con ese pensamiento ocupe una banca en el Congreso de la Nación, especialmente en un espacio que pregona el patriotismo.
Es una vergüenza que la vicepresidente de un país ataque a una diputada oficialista. Vamos a ser aún más claros: es una vergüenza que una vicepresidente esté en contra de su gobierno.
Eso es lo vergonzoso, @VickyVillarruel, ser una traidora es vergonzoso. Trabajar desde que…
— Sabrina Ajmechet (@ajmechet) April 25, 2026
Para Villarruel, la cuestión Malvinas es un pilar innegociable de su identidad política. Al atacar a Ajmechet, no solo apuntó a una figura del PRO —aliado clave del gobierno de Javier Milei— sino que también marcó la cancha dentro de la propia coalición sobre qué discursos son tolerables y cuáles no.
Una interna que se ramifica
La discusión no quedó en un cruce de a dos. La diputada Lilia Lemoine, una de las espadas más mediáticas del bloque de La Libertad Avanza, se sumó a la contienda. Lejos de actuar como mediadora, la intervención de Lemoine echó más leña al fuego, profundizando la exposición de una interna que parece no tener fin.
Este nuevo enfrentamiento pone de relieve la fragilidad de los acuerdos entre el sector más conservador y nacionalista que lidera la Vicepresidenta y los sectores más liberales o provenientes del PRO, cuyas posturas históricas —en algunos casos cercanas al «paragüismo» de soberanía o visiones más cosmopolitas— chocan de frente con el discurso de las Fuerzas Armadas y los excombatientes que Villarruel representa.
Contexto de tensión
No es la primera vez que Villarruel toma distancia de figuras del propio oficialismo o sus aliados. Sin embargo, elegir el tema Malvinas para este ataque público es un movimiento estratégico: le permite ratificar su liderazgo sobre su base electoral propia en un momento donde la gestión económica concentra la mayoría de las críticas.
Mientras tanto, en la Casa Rosada el silencio impera. El cruce deja en el aire una pregunta incómoda para el armado político de Javier Milei: ¿Hasta cuándo podrán convivir visiones tan opuestas sobre la soberanía nacional en un mismo proyecto de poder?







