El dueño de IRSA, que ya controla los proyectos Casposo y Hualilán, presentó una impugnación ante el ENRE. Se opone a que el grupo Lundin y BHP tengan prioridad exclusiva sobre la línea de 500 kV, una infraestructura clave para el desarrollo del sector en la provincia.
Por Redacción Diario Colón
El escenario minero de San Juan no solo se juega en las altas cumbres, sino también en los despachos oficiales y en los tableros de control energético. En las últimas horas, un actor de peso nacional ha decidido elevar la voz: Eduardo Elsztain. El magnate conocido por ser el dueño de los principales centros comerciales del país (IRSA) y de Cresud, ha dejado claro que sus intereses en San Juan van mucho más allá de lo inmobiliario.
A través de sus empresas mineras, Elsztain se ha sumado formalmente a la disputa por el acceso a la capacidad de transporte de energía eléctrica, específicamente en la línea de 500 kV. Esta infraestructura es el «oxígeno» que necesitan los proyectos para pasar de la exploración a la producción a gran escala.
El conflicto por la «prioridad»
La polémica estalló luego de que el proyecto Josemaría (del grupo Lundin, ahora asociado con la gigante BHP en el distrito Vicuña) solicitara la prioridad de despacho y el uso de la capacidad de transporte de esta línea de alta tensión.
Para Elsztain, que hoy timonea la reactivación de la mina Casposo en Calingasta y lidera el avance de Hualilán en Ullum a través de Challenger Gold, otorgar una exclusividad de este tipo a un solo actor pone en riesgo la viabilidad de los demás proyectos mineros de la provincia.
Desde el entorno del empresario argumentan que la infraestructura eléctrica, financiada en gran parte con recursos públicos y estratégicos del Estado, no debería quedar «atrapada» por un solo megaproyecto, limitando el crecimiento de otras minas que también están bajo el régimen del RIGI y prometen inversiones millonarias.
Un gigante con botas de minero
Muchos sanjuaninos asocian el apellido Elsztain a los grandes shoppings de Buenos Aires o al Hotel Llao Llao, pero en San Juan su huella es cada vez más profunda:
- Casposo (Calingasta): Su empresa Austral Gold logró reactivar este yacimiento de oro y plata, volviendo a producir tras años de inactividad.
- Hualilán (Ullum): Se convirtió en el principal accionista de Challenger Gold, acelerando los tiempos para que este histórico proyecto de oro entre finalmente en producción.
Lo que viene
La disputa ha llegado a oídos del ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad), que deberá decidir si otorga la prioridad a Josemaría o si establece un esquema compartido que permita a otros jugadores, como Elsztain o incluso los proyectos de cobre como Los Azules, tener garantizada la potencia necesaria para operar.
En San Juan, la pulseada se sigue con atención. No es solo una pelea entre privados; es la definición de cómo se distribuirá el recurso más escaso y necesario para que la minería sea, de una vez por todas, el motor definitivo de la economía provincial.







