La nueva gestión busca erradicar los complejos masivos en las periferias. El plan consiste en «mini barrios» de hasta 60 casas integrados en zonas ya urbanizadas para optimizar costos y convivencia.
Por Redacción Diario Colón
El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) ha decidido dar un giro de 180 grados en su política habitacional. Tras décadas de apostar por complejos de cientos de casas que expandían el tejido urbano hacia zonas alejadas y sin servicios, el Gobierno de San Juan puso en marcha una «nueva receta»: la construcción de mini barrios.
Esta estrategia apunta a desarrollar núcleos habitacionales de entre 30 y 60 viviendas como máximo. El objetivo central no es solo la entrega de la llave, sino atacar uno de los problemas históricos de la obra pública sanjuanina: el aislamiento de los adjudicatarios en barrios «dormitorio» despojados de infraestructura social básica.
El fin del «cemento masivo»

Desde el organismo explicaron que el modelo de «cemento masivo» en las afueras de los centros urbanos ha quedado obsoleto por su alto costo de mantenimiento. «Llevar colectivos, tendido eléctrico de alta potencia, cloacas y seguridad a zonas remotas es un gasto financiero que la provincia ya no puede sostener de forma ineficiente», señalaron fuentes del sector.
La nueva prioridad es el aprovechamiento de los «vacíos urbanos». Se trata de terrenos situados dentro de zonas ya consolidadas que cuentan con servicios de red instalados. Al construir en estos lotes, el Estado ahorra hasta un 25% en costos de infraestructura y garantiza que el vecino tenga una escuela, un centro de salud y transporte público a pocas cuadras desde el primer día.
Clave: La escala reducida permite que los plazos de ejecución sean más cortos y que la integración de las familias al entorno social sea inmediata.
Convivencia y seguridad
El cambio de escala también responde a un factor sociológico. Los datos técnicos del IPV sugieren que los barrios de menor densidad fomentan un sentido de pertenencia más fuerte. En comunidades pequeñas, los vecinos se conocen, se organizan con mayor facilidad para temas de seguridad y el cuidado de las plazas y espacios comunes es significativamente mayor que en los barrios masivos.
Diseño y eficiencia térmica
Finalmente, la nueva etapa incluye una renovación en los diseños. Se busca terminar con la uniformidad estética que caracterizó al IPV durante décadas. Las nuevas unidades contemplarán variaciones en sus fachadas para adaptarse al entorno de cada departamento y, fundamentalmente, incorporarán estándares de eficiencia térmica superiores para reducir el impacto del costo energético en los hogares sanjuaninos.
Con esta medida, San Juan intenta equilibrar la balanza entre la urgencia habitacional y una planificación urbana que no colapse los servicios públicos de la provincia.







