En el marco de los ejercicios «Passex 2026», el Presidente aterrizó en el coloso nuclear estadounidense. Un despliegue de cazas F-18, destructores argentinos y una señal política inequívoca hacia Washington.
En una jornada marcada por el rugir de las turbinas y el despliegue de la tecnología bélica más avanzada del planeta, el presidente Javier Milei protagonizó este jueves un hito en su política exterior. Pasadas las 11:30 de la mañana, el mandatario aterrizó en la cubierta del USS Nimitz, el portaaviones de propulsión nuclear que lidera los ejercicios navales conjuntos en el Atlántico Sur.
El arribo no fue convencional: Milei voló desde Aeroparque a bordo de un Grumman C-2 Greyhound, la aeronave de transporte específica de la Marina de EE. UU. Al bajar en la inmensa pista flotante, el libertario fue recibido con una demostración aérea de aviones F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, en un cierre cinematográfico para el operativo Passex 2026.
Una comitiva de peso
El Presidente no viajó solo. Estuvo flanqueado por su núcleo duro: la secretaria general, Karina Milei, y figuras clave del gabinete como el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti. La presencia del embajador estadounidense Peter Lamelas en la cubierta terminó de dar forma a la foto que la Casa Rosada buscaba: una Argentina integrada y alineada sin fisuras con el comando estratégico de Washington.

El músculo del «Gringo-Gaucho»
Más allá de la foto, el ejercicio militar —históricamente conocido como «Gringo-Gaucho»— tuvo una complejidad técnica notable. Durante los últimos días, la Flota de Mar argentina demostró que está a la altura de las circunstancias:
- Despliegue total: Participaron los destructores ARA “La Argentina” y ARA “Sarandí”, junto a las corbetas Robinson y Rosales.
- Maniobras tácticas: Frente a las costas de Necochea y Mar del Plata, se realizaron simulacros de defensa antiaérea y ejercicios de «visita, registro y captura» entre el patrullero ARA Cordero y el destructor estadounidense USS Gridley.
- Interoperabilidad: Tres oficiales argentinos —los capitanes Escudero y Banegas, y el suboficial Ortiz— formaron parte del Estado Mayor multinacional dentro del Nimitz, planificando tácticas codo a codo con sus pares norteamericanos.
Geopolítica de fondo
La visita al USS Nimitz no es un hecho aislado. Se suma a la ambiciosa hoja de ruta que incluye la futura Base Naval Integrada en Ushuaia, un proyecto de 500 millones de dólares que busca proyectar el control conjunto hacia la Antártida.
Aunque la autorización de estos ejercicios mediante el Decreto 264/2026 generó chispazos en el Congreso, para el Ejecutivo la prioridad es clara: reinsertar a las Fuerzas Armadas argentinas en los estándares globales y consolidar a Estados Unidos como el socio estratégico principal en el hemisferio sur.
Al finalizar la jornada, mientras las naves iniciaban su desconcentración frente a Mar del Plata, quedó una certeza en el aire: el gobierno de Milei no solo busca superávit fiscal, sino también un nuevo lugar en el tablero del poder mundial, lejos de la neutralidad y muy cerca de la primera potencia.
Lo que tenés que saber del USS Nimitz
Propulsión: Nuclear (dos reactores).
Tripulación: Cerca de 5.000 personas.
Poder de fuego: Capacidad para transportar más de 60 aeronaves.
Contexto: Es la segunda vez en dos años que un gigante de este tipo (tras el USS George Washington en 2024) visita aguas argentinas.







