El seleccionado argentino juvenil logró una hazaña inolvidable al derrotar a los All Blacks por primera vez en este certamen. Manuel Cúneo, el talento de nuestra provincia, fue parte fundamental del equipo que escribió una página dorada para el rugby nacional.
Una victoria para los libros de historia
En una jornada que quedará grabada en la memoria del deporte argentino, Los Pumitas dieron el golpe del año al vencer a su par de Nueva Zelanda en el marco del Rugby Championship Sub-20. El equipo nacional mostró una entrega física y una disciplina táctica impecables, logrando imponerse ante la potencia mundial y rompiendo con todos los pronósticos previos.
El triunfo no solo significa un envión anímico sin precedentes para este grupo, sino que ratifica el crecimiento sostenido del sistema de formación de la Unión Argentina de Rugby.
Presencia sanjuanina en el éxito nacional
Para el deporte de nuestra provincia, el orgullo es doble. Manuel Cúneo, surgido de las bases del rugby sanjuanino, tuvo una participación destacada en el encuentro, aportando solidez y frescura al esquema planteado por el cuerpo técnico. «Manu» demostró estar a la altura de la élite internacional, representando de la mejor manera al club que lo vio nacer y al crecimiento del rugby local en los últimos años.
Su presencia en el equipo titular y su rendimiento durante los ochenta minutos de juego confirman que San Juan sigue siendo una cantera inagotable de talentos para los seleccionados nacionales.
Los detalles de una gesta inolvidable
El partido fue una batalla de principio a fin. Los Pumitas supieron resistir los embates de los neozelandeses en los momentos críticos y aprovecharon cada oportunidad de marcar puntos para mantenerse siempre en partido. La efectividad en el contacto y la concentración en las formaciones fijas fueron los pilares que permitieron edificar este resultado histórico.
Tras el pitazo final, la emoción desbordó a los jugadores argentinos, quienes celebraron en el campo de juego una victoria que ya es considerada un hito para la categoría. Ahora, con el pecho inflado, el seleccionado juvenil deberá enfocarse en los próximos compromisos, sabiendo que ya han demostrado que no tienen techo.







