A través de una resolución oficial de publicación inminente, la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) dejaría de existir tal como la conocemos. La medida responde al plan de desregulación económica y eliminación de organismos público-privados con financiamiento obligatorio.
La noticia que circulaba como un fuerte rumor en los pasillos de las bodegas y fincas finalmente toma forma legal. En las próximas horas, el Boletín Oficial publicará la resolución que marca el cierre de la COVIAR (Corporación Vitivinícola Argentina), el organismo creado por la Ley 25.849 con el objetivo de gestionar el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI).
La decisión se alinea con la política de «motosierra» y desregulación que impulsa el Ejecutivo Nacional, bajo la premisa de que las cámaras empresarias y los productores deben gestionar sus propios recursos sin la intermediación de un ente paraestatal que exija contribuciones obligatorias.
Los motivos del cierre
Fuentes cercanas al Gobierno nacional sostienen que la COVIAR había «agotado su ciclo». Entre los argumentos que sustentan la resolución se destacan:
- La obligatoriedad de los aportes: Muchas bodegas, especialmente las agrupadas en Bodegas de Argentina, venían reclamando por el «impuesto COVIAR», una carga financiera que, según denuncian, no se traducía en beneficios tangibles de promoción para el sector.
- Cuestionamientos a la transparencia: El uso de los fondos para eventos políticos (como el tradicional Desayuno de la Vendimia) y la contratación de servicios de consultoría externos habían puesto a la entidad en el ojo de la tormenta.
- Duplicación de funciones: El Gobierno considera que las tareas de promoción y asistencia técnica ya son cubiertas por el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) o por las propias cámaras sectoriales de cada provincia.
San Juan y Mendoza: Un escenario dividido
La eliminación de la COVIAR genera reacciones encontradas en la región de Cuyo. Mientras que la Federación de Viñateros de San Juan ya había manifestado su apoyo a la disolución —alegando que los pequeños productores no se sentían representados por la cúpula del organismo—, otras entidades temen que la desaparición del ente deje un vacío en la articulación de políticas a largo plazo para el mercado externo.
En Mendoza, la discusión es igualmente intensa. Los defensores de la entidad sostienen que la COVIAR fue clave para posicionar el Malbec en el mundo, mientras que sus detractores celebran el fin de una estructura que califican de «burocrática y costosa».
¿Qué pasará con el Plan Estratégico?
La gran incógnita es el futuro del PEVI 2030. Sin una estructura centralizada, la responsabilidad de cumplir con las metas de exportación y sostenibilidad recaerá directamente en las provincias y en los acuerdos privados entre bodegas.
Con la publicación inminente de la resolución, se abre un periodo de transición donde el Estado deberá definir el destino de los activos de la Corporación y el cese definitivo de las contribuciones obligatorias que cada establecimiento vitivinícola debía pagar por cada litro de vino o kilo de uva despachado.







