En un movimiento que sacude los cimientos del fútbol argentino, la dirigencia de River Plate, encabezada por Stefano Di Carlo, anunció que el club dejará de participar en las reuniones del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). ¿El motivo? Una profunda disconformidad con las formas en que se están tomando las decisiones clave para el futuro del deporte.
A través de un comunicado oficial, River fue tajante: consideran que hoy no existen los «mecanismos claros y previsibles» necesarios para garantizar un debate serio. Desde Núñez sostienen que las discusiones deben darse con un orden del día previo y votaciones transparentes, algo que, según denuncian, no viene sucediendo en la dinámica actual de la calle Viamonte.
El detonante del conflicto Si bien la relación venía tensa, la gota que colmó el vaso fueron dos decisiones recientes de la AFA tomadas «entre gallos y medianoches»: el paro del próximo fin de semana (en respuesta a una denuncia de ARCA por presunta evasión) y el sorpresivo cambio en el formato de clasificación a las copas para 2028.
Aunque River ratificó su compromiso con el modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro, dejó en claro que no convalidará con su presencia procesos que consideran poco claros. De esta manera, el club de Núñez se suma a la postura que ya había tomado Estudiantes de La Plata en 2024, marcando una grieta cada vez más profunda en el Comité Ejecutivo.
Por ahora, la silla de River quedará vacía. El regreso, aseguran, dependerá de que la AFA corrija sus mecanismos y devuelva la institucionalidad que el fútbol argentino necesita.







