La Fiscalía de Delitos Informáticos y Estafas de la provincia emitió un informe preocupante respecto al avance de los delitos contra menores en entornos digitales. Según los datos oficiales, las denuncias por grooming registraron un incremento del 150% desde 2024 hasta la fecha, marcando una tendencia que los especialistas califican como un crecimiento exponencial en el territorio sanjuanino.
Desde el organismo judicial explicaron que los delincuentes perfeccionaron sus métodos de captación, utilizando perfiles falsos y nombres inventados en redes sociales para ganar la confianza de niños y adolescentes. En la mayoría de los casos detectados, los atacantes fingen ser menores de edad para establecer un vínculo emocional y seducir a las víctimas. Las autoridades advirtieron que no existen distinciones de género al momento de los ataques, ya que el objetivo principal es aprovechar el acceso irrestricto de los chicos a la tecnología.
El acompañamiento familiar y la educación digital aparecen como las herramientas principales para combatir este flagelo. Los expertos señalan que, en muchas ocasiones, los padres advierten la situación cuando el vínculo virtual ya lleva meses de desarrollo. Por este motivo, se recomienda prestar especial atención a señales de alerta como el aislamiento, cambios bruscos de conducta o un exceso de hermetismo en el uso de los dispositivos móviles.
Para quienes necesiten realizar una denuncia o sospechen de una situación de riesgo, San Juan cuenta con el Centro ANIVI, donde se brinda contención integral y asistencia psicológica a las víctimas. Una vez realizada la intervención inicial, las causas son derivadas a la fiscalía especializada para avanzar con las investigaciones y la preservación de las pruebas digitales necesarias para identificar a los responsables.
La recomendación para los adultos responsables es clara: supervisar la actividad online mediante aplicaciones de control parental y, fundamentalmente, mantener un diálogo constante sobre los peligros que existen detrás de las pantallas. La responsabilidad sobre el uso de celulares y computadoras debe ser compartida para reducir los márgenes de vulnerabilidad de los menores ante delincuentes que operan bajo identidades simuladas.







