Cientos de sanjuaninos circulan a diario por calle General Paz, pero para muchos, el trayecto es una «misión imposible». Motos en las veredas, bicicletas encadenadas y puestos ambulantes bloquean el paso en una zona que debería ser de acceso prioritario.
♿ Lo que para algunos es una molestia, para una persona en silla de ruedas o con discapacidad visual es una barrera infranqueable. La falta de control convierte un derecho básico —la accesibilidad— en un caos que ignora el Código de Faltas vigente.

No es solo una cuestión de desorden urbano, sino de una profunda falta de humanidad. Mientras las veredas se llenan de «trapitos» y obstáculos comerciales, quienes más necesitan un camino despejado para llegar al centro de salud más importante de la provincia terminan arriesgando su integridad física bajando a la calzada.







