El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires encendió la polémica con declaraciones de fuerte tono segregatorio tras un masivo operativo policial en los accesos vehiculares. Hubo duras respuestas desde el peronismo bonaerense. ¿Estrategia de seguridad o grieta territorial?
Una nueva y profunda grieta política e institucional se abrió en el centro del país, despertando un fuerte debate sobre el federalismo y la estigmatización social que repercute en todo el territorio nacional. El jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Jorge Macri, sacudió el escenario político al calificar los masivos operativos de seguridad en los accesos a la capital como un “muro de control para proteger a los porteños de lo peor del conurbano”.
Las declaraciones de Macri, publicadas a través de sus redes oficiales acompañadas de videos con despliegue policial en los límites interjurisdiccionales, desataron una ola de rechazos inmediatos por parte de funcionarios de la Provincia de Buenos Aires y referentes de la oposición, quienes lo acusaron de promover discursos de odio y una peligrosa lógica de exclusión.
Un «muro» de controles vehiculares
El origen de la polémica radica en el balance de los procedimientos implementados por la Policía de la Ciudad durante los últimos ocho meses en los accesos de la Avenida General Paz y los puentes que cruzan el Riachuelo. Según datos oficiales brindados por la administración porteña, se realizaron más de 110.000 controles vehiculares y se verificó la documentación de unas 123.000 personas, con un saldo de 98 detenidos por delitos menores y pedidos de captura previos.
“Un muro de control para proteger a los porteños de lo peor del conurbano. El mensaje es muy claro: no queremos delincuentes. La época del vale todo se terminó”, disparó el alcalde porteño para justificar el blindaje. Desde el Ejecutivo de la capital defendieron la medida argumentando que la seguridad es su principal eje estratégico y recordaron que diariamente ingresan más de tres millones de personas desde territorio bonaerense para trabajar o estudiar.
«Estigmatización y persecución»: La respuesta bonaerense
Las repercusiones cruzaron rápidamente la Avenida General Paz. Uno de los primeros en salir al cruce fue el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, quien cruzó duramente a Macri recordándole que el delito no reconoce fronteras artificiales y cuestionando el sesgo clasista de sus definiciones.
En sintonía, diversos legisladores y dirigentes del peronismo tildaron la propuesta discursiva de «paradójica» y acusaron a la gestión de CABA de edificar barreras sociales constantes. «Es paradójico que digas que no existe un muro cuando vos y tu espacio lo viven construyendo con la estigmatización y la persecución», señalaron referentes de la oposición bonaerense, apuntando a políticas de desalojo y al trato hacia los sectores más vulnerables de la periferia.







