En una emisión especial del programa financiero After Market por Neura Media, conducido por Julián Yosovitch, el presidente Javier Milei participó de una extensa entrevista de carácter técnico y macroeconómico.Utilizando gráficos y marcando anotaciones en vivo, el mandatario repasó la marcha de la desinflación, el ordenamiento del balance del Banco Central y las perspectivas de crecimiento tras más de dos años de gestión.
A continuación, los ejes centrales de las declaraciones presidenciales y los datos presentados:
Inflación y anclaje de expectativas
- El dato de abril: Milei se refirió a la caída del índice de inflación de abril al 2,6%, luego de un registro del 3,4% en marzo. Destacó el buen desempeño de la inflación núcleo (en torno al 2%) y de alimentos y bebidas (1,5%). Sin embargo, advirtió: «El único dato que a nosotros nos va a dejar cómodos es que sea cero. Hasta que eso no pase, la lucha no está terminada».
- La dinámica del nivel de precios: El presidente graficó que el comportamiento de los precios se rigió bajo una «curva logística» al fijarse la cantidad de dinero. Explicó que los repuntes inflacionarios del año anterior no se debieron a emisión exógena, sino a saltos puntuales en el nivel de precios generados por caídas en la demanda de dinero ($K$), influenciadas por tensiones políticas y shocks externos como la suba internacional del petróleo y la carne. Por último, celebró que la inflación hoy se comporta «como la de un mundo civilizado ante un shock de oferta».

Saneamiento del Banco Central y rotación de pasivos
- Ajuste fiscal e inyección de reservas: Al rememorar el inicio de su gestión, Milei puntualizó que el desequilibrio monetario heredado era el doble que el del «Rodrigazo». Afirmó que el ordenamiento de las cuentas públicas se logró en un mes y ponderó la posterior capitalización del Banco Central mediante operaciones con el FMI, inyectando cerca de 20.000 millones de dólares en activos netos sin contrapartida de pasivos.
- Comportamiento del mercado: Enfatizó la drástica caída de la tasa de interés nominal (de niveles del 250% al entorno del 20%-22%) en paralelo con la estabilidad cambiaria y la fuerte compra de reservas. Sostuvo que el esquema financiero actual ejecuta una rotación de pasivos donde el Tesoro absorbe pesos para comprar divisas: «Bajo deuda en dólares, aumento deuda en pesos y a tasas reales negativas».

Reactivación en «B» y el impacto del RIGI
- Evolución del salario y el consumo: Frente a gráficos de indicadores económicos, el mandatario insistió en que la actividad se recupera con una forma de «B» o de tilde. Detalló que la pobreza mensual bajó a niveles del 28%-29% en comparación con el pico del 57% registrado tras el sinceramiento inicial de precios. Atribuyó la contención y posterior recuperación del poder adquisitivo a una inyección neta en el bolsillo de los ciudadanos por la baja de la inflación y de impuestos.
- El impacto inversor: Milei precisó que los proyectos presentados bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ya superan los 140.000 millones de dólares (aproximadamente un 20% del PBI), traccionados principalmente por la minería, el litio y la energía en Vaca Muerta. Ante los cuestionamientos sobre si sectores primarios generan suficiente empleo, explicó mediante un análisis de equilibrio general que los dólares excedentes potencian inmediatamente al sector no transable (servicios, hotelería, gastronomía), que es el mayor demandante de mano de obra.

Retorno al crédito y política monetaria
- Liberación de encajes y fin del «Money Overhang»: Al ser consultado sobre cuándo el Banco Central desesterilizará los pesos retenidos, el presidente fue categórico: «No voy a desesterilizar un puto mango hasta que la inflación no sea cero».
- Conversión del sistema bancario: Explicó que la banca se encuentra en un proceso de normalización de la mora tras los shocks previos y que gradualmente dejará de financiar al sector público para volcarse al sector privado. Anticipó que la economía transita hacia una dolarización endógena a través de mecanismos como la regularización de activos fiscales, permitiendo que la circulación de dólares desplace al peso por opción de los propios agentes económicos.

Inserción internacional y geopolítica
- La doctrina de bloques: Analizó el panorama global alineándose a la visión intertemporal y de seguridad nacional de Donald Trump, definiendo un esquema de comercio internacional condicionado por los riesgos geopolíticos y la conformación de bloques regionales. Ponderó el valor de Argentina como proveedor seguro de alimentos, energía abundante y minerales estratégicos fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial.
- Calificación crediticia y deuda: Milei aseguró que los pagos de deuda externa de los próximos períodos están completamente garantizados mediante financiamiento interno, privatizaciones parciales (como el avance en Transener) y avales internacionales. Añadió que, por fundamentos fiscales, el país debería poseer una calificación crediticia «B+» y un riesgo país por debajo de los 200 puntos, brecha que hoy responde exclusivamente al remanente de desconfianza política (denominado «riesgo Kuka»).

La batalla cultural y el futuro político
Hacia el cierre del bloque, Milei reiteró que su gestión busca consolidar las bases morales del capitalismo de libre mercado. Concluyó afirmando que su continuidad más allá de 2027 estará supeditada a la decisión de los argentinos y que la llave de la prosperidad a largo plazo depende del triunfo definitivo de la batalla cultural por sobre las propuestas populistas.







