En un fuerte contraataque oficial, el Ministro de Desregulación rompió el molde con una frase tajante contra un cuarto de siglo de intervencionismo estatal. En paralelo, blindó políticamente al Jefe de Gabinete ante el asedio judicial y utilizó la drástica caída inflacionaria como la prueba de fuego que valida el rumbo económico de la Casa Rosada.
El escenario político argentino sumó una de las jornadas de mayor voltaje verbal y definiciones estratégicas de los últimos meses. Con el impacto fresco de la fuerte desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que marcó un inédito 2,6% mensual, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se puso el traje de estratega y desató una ofensiva discursiva que combinó un fuerte blindaje hacia la mesa chica de Balcarce 50 con una lapidaria crítica histórica a la oposición.
Haciendo gala de una crudeza conceptual poco habitual en el plano técnico, Sturzenegger no dudó en catalogar las últimas dos décadas y media de la política macroeconómica argentina bajo una definición demoledora: “Estuvimos 25 años boludeando sin permitir oportunidades genuinas para las empresas porque faltaba una verdadera desregulación del mercado”. Con este fuerte exabrupto, el funcionario buscó trazar una línea divisoria definitiva entre el pasado regulatorio e impositivo y el actual esquema de shock normativo que comanda el Ejecutivo.
“Manuel es un gran jefe de Gabinete. En todo el ruido mediático que ha tenido se habla muy poco del rol central que él tiene en el funcionamiento diario del Gobierno. La Justicia debe clarificar las cosas y yo confío plenamente en él.” > — Federico Sturzenegger, Ministro de Desregulación y Transformación del Estado.
Un blindaje total ante los frentes judiciales
Sin embargo, el despliegue de Sturzenegger no se limitó a la defensa de su propia agenda de reformas. En un momento de fuerte sensibilidad para el Gobierno debido a las recientes denuncias y requerimientos judiciales que salpican el área de la Jefatura de Gabinete, el ministro salió a ofrecer un soporte político sin fisuras para Manuel Adorni, desactivando de raíz cualquier rumor de interna dentro del gabinete de ministros.
“La Justicia debe hacer su trabajo y clarificar lo que deba clarificar, pero mi confianza en Manuel es total”, aseveró de forma tajante. Para fundamentar el blindaje, el jefe de la cartera de Desregulación apeló a una caracterización moral de la cúpula gubernamental, resaltando el estilo de vida del propio mandatario como garantía de transparencia. “Javier es la persona más espartana, casi te diría franciscano. Conozco a poquísimas personas que tengan tan poco apego por lo material como él. Somos un equipo absolutamente comprometido con la transparencia”, enfatizó.
Análisis de Estructura: Las tres claves de la desinflación oficial
- Inflación Núcleo a la baja: El indicador clave que mide la inercia del mercado consolidó una fuerte tendencia contractiva en abril, alejando los fantasmas del rebote.
- Respiro en Alimentos: La canasta alimentaria básica detuvo su escalada, registrando el comportamiento que más celebraron en los despachos de la Casa Rosada.
- El factor estructural: Para el Palacio de Hacienda, el 2,6% convalida el fin de la emisión monetaria descontrolada como motor de los precios.
El fin del «problema estructural» y la zanahoria de los USD 15.000 millones
Con el índice de inflación corriendo al 2,6%, el oficialismo respira aliviado y busca transformar ese indicador en capital político directo. Sturzenegger argumentó que los datos informados por el INDEC demuestran que se ha logrado desactivar un desarreglo macroeconómico que muchos consideraban crónico. En su lectura, la caída del indicador core (núcleo) y el freno en los valores de los productos esenciales representan el alivio más significativo para las capas más postergadas de la sociedad civil.
El horizonte que traza el ministro de Desregulación se ubica ahora en la rápida absorción de capitales privados. Según las proyecciones que maneja su cartera, el nuevo andamiaje normativo liberado por el Poder Ejecutivo debería traducirse en el ingreso inminente de unos 15.000 millones de dólares en inversiones extranjeras directas. Para que este flujo de divisas se concrete, el ministro lanzó un tiro por elevación al Congreso y a las administraciones provinciales, exigiéndoles celeridad en la adhesión a los regímenes de promoción de exportaciones.
La estrategia quedó expuesta en el tablero del poder: utilizar el éxito del programa de desinflación como escudo absoluto contra las denuncias políticas de la oposición y, al mismo tiempo, presionar a todo el arco político para acelerar a fondo con la agenda de apertura de los mercados.







