El fallecimiento de Ricardo «Payo» Aimar no solo representa una pérdida irreparable para su círculo íntimo, sino que marca el fin de una era para el fútbol del interior. Como formador incansable en su querido Río Cuarto, fue mucho más que el padre de dos grandes futbolistas como Pablo y Andrés; fue un maestro de vida que entendía el deporte como una herramienta de educación y disciplina. Su humildad y perfil bajo, incluso en los momentos de mayor exposición de sus hijos, fueron su marca registrada y el valor que supo transmitir a cada joven que pasó por sus manos en las canchas cordobesas.
En este miércoles de luto, el fútbol argentino se une en un abrazo simbólico para despedir a quien fuera un pilar fundamental en la estructura emocional de nuestra Selección Nacional. La herencia del «Payo» queda resguardada en la memoria de los clubes de barrio y en la integridad de una familia que siempre llevó la bandera del respeto por sobre los éxitos deportivos.
“En nombre del Presidente Claudio Tapia y del Comité Ejecutivo, expresa su más sentido dolor por el fallecimiento de Ricardo Aimar, padre del jugador y actual entrenador, Pablo Aimar”, posteó la AFA en X (antes Twitter). “Mi más sentido pésame para Pablo Aimar por el fallecimiento de su padre, Ricardo. Te envío un fuerte abrazo en este momento tan difícil. Toda la familia del fútbol argentino te acompaña y está con vos”, sumó el titular de la AFA en sus redes.







