A raíz de los paros de los docentes universitarios, el conflicto educativo en San Juan escaló a un punto crítico y ya genera consecuencias concretas en la vida de las familias. Mientras los gremios cumplen una nueva semana de medida de fuerza nacional en reclamo de mejoras salariales y presupuestarias, varios padres de alumnos de los colegios preuniversitarios de la UNSJ comenzaron a evaluar firmemente cambiar a sus hijos de escuela a mitad de año ante la persistente incertidumbre por la pérdida de días de clases.
La medida de fuerza actual, que se extiende desde este martes 26 hasta el viernes 30 de mayo, registra un alto acatamiento en la provincia impulsada por los gremios Adicus y Sidunsj. El impacto se siente con especial fuerza en instituciones históricas como la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento, el Colegio Central Universitario y la Escuela de Comercio Libertador General San Martín. En lo que va de este 2026, la realidad es alarmante para la comunidad educativa: ya se registraron 20 días de paro frente a apenas 27 días de clases efectivas.
Familias damnificadas manifestaron su profundo malestar por Radio Mitre San Juan y advirtieron que muchos padres planean trasladar a los chicos a otros establecimientos a la vuelta de las vacaciones de julio. La alternativa del cambio se impone ante el temor de dar el año por perdido, aunque la problemática golpea también en lo emocional, ya que los propios estudiantes sienten la frustración de haber realizado un enorme esfuerzo para ingresar a estas exigentes instituciones y hoy encontrarse con las aulas vacías. Si bien la comunidad educativa comprende la legitimidad del reclamo salarial y el recorte presupuestario nacional, la preocupación por el futuro pedagógico es total.
Por su parte, desde los gremios docentes reconocieron que el dictado normal está resentido, aunque argumentaron que la crisis también se debe a la falta de profesores en materias clave, motivada por renuncias o licencias debido a los bajos sueldos. Ante este panorama, las autoridades escolares intentan reorganizar los contenidos informando previamente a las familias qué docentes adhieren a las medidas y confirmaron que la primera semana de julio se implementará un período obligatorio de recuperación cuatrimestral para intentar frenar el bache de aprendizaje.







