El Instituto Provincial de la Vivienda avanza a paso firme en la diversificación de sus métodos de construcción en San Juan. El gran laboratorio de esta innovación es el barrio «Malvinas nos une», ubicado en el departamento de Angaco, un complejo de 173 viviendas que está siendo edificado mediante un sistema industrializado en seco, marcando un precedente histórico para los proyectos habitacionales de gran escala en la provincia. Con una fecha probable de entrega fijada para fines de este año, las expectativas de las autoridades son altas, ya que este modelo promete una transformación rotunda en los tiempos de ejecución y en la optimización del consumo energético.
La directora del IPV, Elina Peralta, detalló que los resultados obtenidos en la obra hasta el momento son óptimos. Este sistema semi-industrializado ofrece beneficios estructurales muy específicos para la región, destacándose por sus características de aislamiento térmico, confort acústico y una estructura estrictamente antisísmica que cumple con las normativas vigentes de Planeamiento y el INPRES-CIRSOC. Aunque el organismo ya había implementado esta tecnología de manera de emergencia para construir casas en Huaco tras las inundaciones, logrando terminarlas en un tiempo récord de 45 días, esta es la primera vez que se aplica para un barrio completo de tantas unidades.
Sin embargo, el avance masivo de esta modalidad constructiva enfrenta un desafío clave en el corto plazo: la disponibilidad de mano de obra calificada. Según explicó Peralta, el personal preparado para la construcción en seco todavía es limitado en la provincia, lo que plantea la necesidad de implementar capacitaciones específicas para los trabajadores locales si se pretende replicar este modelo en futuros complejos habitacionales.
A pesar de la fuerte apuesta por lo industrializado, desde el IPV aclararon que el sistema tradicional de ladrillo seguirá siendo el pilar fundamental en los planes de vivienda de San Juan, aunque bajo un proceso de modernización constante. Las autoridades ya se encuentran analizando materiales mejorados para la construcción convencional, buscando alternativas que respondan de manera eficiente a la enorme variabilidad térmica de la provincia, permitiendo que las casas conserven mejor el calor en invierno y resulten mucho más frescas durante las temporadas de verano.
El modelo técnico aplicado en Angaco se basa en paneles de poliestireno expandido, reforzados con malla metálica y recubiertos con hormigón. Entre sus ventajas más competitivas sobresale la reducción drástica de los tiempos de obra, la versatilidad para aplicar los paneles en muros, losas y fachadas, y un perfil marcadamente sustentable. Al reducir al mínimo la generación de residuos y optimizar los recursos, el IPV no solo busca agilizar la respuesta ante el déficit habitacional, sino también abrir el camino hacia el etiquetado energético de las viviendas públicas en toda la provincia.







