El Presidente mantiene una cumbre con una comitiva de congresistas alineados con Donald Trump. En una fuerte jugada estratégica, el Gobierno frenó el debate en Diputados de la polémica ley internacional de patentes para usarla como moneda de cambio con Washington. En paralelo, laboratorios multinacionales anunciarán un desembolso multimillonario en investigación clínica para los próximos seis años.
La Casa Rosada se transforma hoy en el epicentro de una compleja partida de ajedrez político, diplomático y comercial. El presidente Javier Milei recibe a las 11 a una delegación de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, conformada por legisladores de peso vinculados directamente al entorno de Donald Trump.
El encuentro llega en un momento de máxima tensión por el tratamiento legislativo del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). En una maniobra de alta política, el oficialismo decidió congelar la discusión en el recinto de la Cámara de Diputados para utilizar el acuerdo como una herramienta de negociación directa frente a las exigencias de Washington, mientras contiene la fuerte presión de los laboratorios locales.
La comitiva de Trump y el freno estratégico al tratado de patentes
La delegación estadounidense está encabezada por el congresista republicano Mario Díaz-Balart, un hombre clave en la política exterior del Capitolio hacia América Latina y un abierto defensor de la gestión de Milei. La comitiva la completan los republicanos Andrew Harris, Chuck Edwards, David Rouzer y Jay Obernolte; el demócrata Henry Cuellar; el médico del Capitolio Brian Monahan; y las funcionarias de la Comisión de Asignaciones, Susan Adams y Erin Kolodjeski.
El eje central que sobrevuela la reunión es el PCT, un acuerdo internacional de propiedad intelectual que la gestión libertaria firmó con la administración de Trump en febrero de este año. Aunque el proyecto ya cuenta con dictamen de las comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria en Diputados, el Gobierno decidió paralizar su tratamiento. El objetivo es claro: presentarse ante los enviados norteamericanos con el tema bajo llave para negociar mejores condiciones.
El tratado impone la vigencia por 20 años del registro de patentes en los 158 países miembros. Transcurrido ese plazo, las empresas competidoras pueden fabricar el producto introduciendo modificaciones leves. La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA), que agrupa a las firmas nacionales, rechaza tajantemente el Capítulo II del texto —que habilita un examen preliminar internacional con opinión no vinculante— por considerarlo una ventana al monopolio de las multinacionales, y mantiene un fuerte lobby sobre gobernadores y legisladores para bloquearlo.

El factor Corte Suprema de EE. UU. y el viaje de Cacace
La posición negociadora de la Argentina sumó un inesperado respaldo geopolítico tras un fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos. El máximo tribunal de ese país anuló la decisión unilateral de Trump de aplicar aranceles a productos extranjeros, dictaminando que la potestad de fijar tasas comerciales le corresponde únicamente al Congreso norteamericano. Esta resolución obligó al Estado estadounidense a devolver un impactante monto de 166.000 millones de dólares a los importadores, debilitando la postura de Washington y abriéndole una rendija al gobierno argentino para forzar cambios en el tratado.
Con este escenario, hace dos semanas el secretario de Modernización, Alejandro Cacace, viajó a Washington para advertirle a los funcionarios de Trump que el Gobierno no cuenta con el plafón político necesario para aprobar el tratado de patentes sin introducirle reservas.
Como gesto de buena voluntad y para distender la molestia de la Casa Blanca por los cambios unilaterales en la implementación del acuerdo, el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) habilitó recientemente nuevas patentes internacionales. Con todo, el oficialismo asume que el PCT —al que consideran clave junto a la reforma electoral y el Súper RIGI— quedará congelado y recién se discutirá después del receso parlamentario de invierno.
Inversión multimillonaria: USD 8.000 millones a seis años
Apenas una hora después de terminar la cumbre con los norteamericanos, la agenda presidencial sumará otra foto de alto impacto económico. Milei recibirá a Gastón Domingues Caetano, presidente de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME), la entidad que nuclea a los laboratorios extranjeros con base en el país.
En ese despacho se oficializará una mega iniciativa de inversión privada por USD 8.000 millones destinados a la investigación clínica, innovación y desarrollo económico. Según detallaron fuentes de la Casa Rosada, las empresas del sector tienen previsto desplegar y ejecutar este millonario programa a lo largo de los próximos seis años.
Desde el entorno presidencial buscan capitalizar políticamente el anuncio, promocionando que semejante inyección de capital privado es motivada de forma directa por la consolidación de un nuevo contexto de previsibilidad macroeconómica y de estricto respeto a la propiedad intelectual que viene impulsando la administración nacional.








