Los exjefes policiales Gabriel Lemos y Leonel Almada recibieron penas de hasta seis años y ocho meses de prisión tras un juicio abreviado. La Justicia probó que aportaban logística, móviles oficiales y liberaban las zonas para que la organización criminal asaltara viviendas en la capital santafesina y localidades vecinas.
Un nuevo y grave caso de corrupción policial sacude a la provincia de Santa Fe. Dos excomisarios de alta jerarquía de la Policía santafesina fueron condenados por la Justicia tras comprobarse que formaban parte activa de una asociación ilícita dedicada a cometer robos a mano armada y entraderas violentas. La organización delictiva, que operaba con recursos estatales, ya acumula otras cinco condenas previas y mantiene bajo la lupa a más uniformados.
Las sentencias fueron dictadas por la jueza Rosana Carrara en el marco de un juicio de trámite abreviado desarrollado en los tribunales de la ciudad de Santa Fe. Tras el acuerdo y la presentación de pruebas, Gabriel Ernesto Lemos, de 44 años, recibió una pena de seis años y ocho meses de prisión efectiva. Por su parte, Leonel Alejandro Almada, de 50 años, fue condenado a cinco años y seis meses de prisión.
La investigación penal estuvo centralizada en la Unidad Fiscal Especial de Delitos Complejos de la Fiscalía Regional 1, con un rol clave de los fiscales Ezequiel Hernández y María Laura Urquiza ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Logística policial y una estructura cooperativa para el delito
El fiscal Hernández detalló ante el medio Aire de Santa Fe el modus operandi y la extensión temporal de la banda. «Entre noviembre de 2020 y marzo de 2023, Lemos y Almada integraron un grupo estable, permanente y organizado que tenía como fin cometer delitos contra la propiedad», puntualizó el funcionario.
La organización criminal no operaba al azar, sino que funcionaba bajo una «estructura cooperativa» donde los jefes policiales eran los encargados de aportar el valor agregado. Según la acusación fiscal, los miembros de la banda se dividían tareas y aportaban de forma coordinada:
- Información fina sobre posibles víctimas, movimientos de dinero y análisis de riesgos.
- Logística pesada: vehículos, herramientas de corte, uniformes reglamentarios de la fuerza, armas de fuego y teléfonos celulares para no ser rastreados.
A través de este despliegue, el grupo lograba apoderarse sistemáticamente de grandes sumas de dinero en efectivo, joyas, dispositivos electrónicos y otros bienes de valor. El radio de acción de la banda comprendía la zona céntrica de la ciudad de Santa Fe, sectores de la ruta provincial 1 (en jurisdicción de Los Zapallos) y el kilómetro 482 de la ruta nacional 11 (a la altura de Recreo).

Los robos desde adentro: apoyo con patrulleros y zonas liberadas
La caída de los excomisarios dejó al descubierto cómo utilizaban sus cargos para garantizar el éxito de los asaltos. Uno de los hechos más escandalosos incluidos en la atribución delictiva ocurrió en agosto de 2021, cuando ambos estaban en actividad y ostentaban los cargos de comisarios. Lemos y Almada planificaron detalladamente un violento asalto a una vivienda donde los delincuentes civiles amenazaron con armas de fuego a dos personas. Mientras se ejecutaba el robo, el comisario Almada se instaló a pocos metros del domicilio a bordo de un móvil policial oficial para brindar apoyo logístico y alertar sobre cualquier complicación.
El otro caso testigo tuvo como protagonista central a Lemos en marzo de 2022. El exjefe planificó de punta a punta una entradera asistiendo a distancia a las personas que interceptaron a las víctimas. La gravedad de su accionar radicó en que, utilizando su posición de jefe, controló y dio órdenes directas dentro de la dependencia policial a su cargo para asegurarse de que ninguna patrulla ni uniformado de calle advirtiera el asalto que se estaba cometiendo.
Las calificaciones penales y los imputados que van a juicio oral
Frente a la contundencia de las pruebas recolectadas por Delitos Complejos, las calificaciones legales aplicadas a los ex policías santafesinos fueron severas. Gabriel Ernesto Lemos fue condenado bajo las figuras de:
- Organizador de asociación ilícita.
- Coautor de robo calificado por haber sido cometido en poblado y en banda, con utilización de armas de fuego (cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse) y agravado por su condición de integrante de una fuerza policial.
- Partícipe necesario de robo calificado por haber sido en despoblado y en banda, también agravado por tratarse de un funcionario público.
En tanto, Leonel Alejandro Almada recibió la condena en carácter de miembro de asociación ilícita y coautor de robo calificado por haber sido cometido en poblado y en banda, con un arma de fuego y por integrar una fuerza de seguridad.
Pese a que este juicio abreviado cierra el capítulo para los jefes de la banda, la causa penal sigue expandiéndose. El fiscal Hernández precisó que todavía quedan otros cinco imputados en el expediente —detallando que se trata de dos miembros activos de la fuerza de seguridad y tres civiles— quienes rechazaron el proceso abreviado y deberán ventilar sus responsabilidades en un próximo debate oral y público.







