En una declaración judicial de ocho minutos frente al juez de Garantías Federico Rodríguez, Carlos Gonzalo Rivero (25) rechazó de plano la acusación fiscal y negó haber asesinado a su esposa, Camila Agustina Vecchiarello (26), en el departamento que compartían en Barreal. El imputado afirmó que la joven se autolesionó de muerte durante una violenta discusión desatada porque él había decidido volverse a Salta tras haber quedado desafectado del proceso de ingreso a Gendarmería Nacional. Además, aseguró que desconocía por completo que la víctima cursaba un embarazo.
De acuerdo con su relato en la audiencia, el conflicto se originó el sábado por la noche por motivos económicos: «Yo le dije que me iba a mi provincia porque no podía estar sin plata pagando alquiler. Ella se puso agresiva y rompió cuadros y fotos, pero yo en ningún momento la golpeé». Rivero relató que más tarde, cerca de las 22:30 y tras salir a comprar comida, él se puso a pelar papas y cocinar en el comedor mientras Camila estaba en la pieza. Al reiterarle su partida, según su versión, ella lo amenazó con quitarse la vida, le lanzó un puntazo que llegó a rozarlo y luego tomó un cuchillo: «Ella agarró el cuchillo y se lo clavó en el cuello. Salió al pasillo, se resbaló con la sangre y se provocó la otra herida del otro lado del cuello. Se puso loca y empezó a darse cuchillazos».
Para justificar las heridas cortantes constatadas en las manos de la víctima —que los peritajes forenses determinaron como claros signos de defensa—, Rivero alegó que intentó auxiliarla metiendo la mano en su boca para sacarle la lengua porque se ahogaba, momento en que ella lo mordió. Afirmó además que Camila falleció en la habitación y que luego él usó otro cuchillo para intentar quitarse la vida provocándose lesiones en el cuello y el pecho por la culpa de no haber podido salvarla: «Yo sabía que me iban a culpar al 100%, pero nunca fui agresivo con ella».
El testimonio del acusado contradice de manera categórica las conclusiones presentadas por el fiscal Adolfo Díaz, las cuales acreditan que Rivero primero molió a golpes de puño a Camila, la apuñaló en reiteradas oportunidades en rostro y manos con un cuchillo tipo Tramontina y luego tomó un segundo elemento punzocortante más filoso para degollarla. Concluidas las exposiciones, el juez Rodríguez dio por formalizada la investigación penal preparatoria por homicidio agravado por el vínculo y femicidio, y le dictó a Rivero un año de prisión preventiva que deberá cumplir en el Servicio Penitenciario Provincial.







