El Congreso FIRA Joven se convirtió en el escenario de un debate estratégico para el futuro económico de la provincia. Durante el encuentro, el presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de San Juan, Esteban Costelo, encabezó un panel clave junto a referentes de las principales operadoras y proveedores del sector minero para evaluar cómo debe prepararse el mercado inmobiliario ante el inminente incremento de la demanda que generará la actividad. La conclusión unánime de los especialistas es que todavía queda un trabajo intenso por hacer para adecuar la oferta de viviendas, oficinas y servicios a las exigencias corporativas globales.
En el debate participaron figuras centrales de la industria como Mario Hernández (Los Azules), Sandra Barceló (Cámara Minera de San Juan), Javier Roberto (Proyecto Altar) y Juan Pablo Delgado (CASEMI). Los empresarios coincidieron en que San Juan cuenta con más de 30 proyectos avanzando en distintas etapas, lo que asegura una demanda cambiante y sostenida por décadas. Particularmente, los proyectos de cobre Los Azules y Vicuña representan oportunidades multigeneracionales que prevén iniciar obras tempranas entre 2026 y 2027, lo que acelerará de forma inmediata el movimiento de las estructuras inmobiliarias locales.
La planificación de las inversiones privadas estará estrechamente ligada a la evolución de los yacimientos. En la actualidad, la mayoría de los proyectos locales transita fases de exploración donde la escala de personal es menor y predominantemente profesional. Sin embargo, el pico de la demanda habitacional y el mayor derrame económico se producirá durante la etapa de construcción, un escenario que impulsará a las familias sanjuaninas a volcarse al mercado para alquilar o comprar residencias de mayor categoría, dinamizando por completo el sector.
Para el segmento corporativo y los ejecutivos que se trasladarán a la provincia, las exigencias son muy específicas. Los operadores advirtieron que se requerirán casas amplias, de gran superficie, ubicadas principalmente en barrios privados por cuestiones de seguridad. Asimismo, se remarcó la necesidad urgente de infraestructura comunitaria, advirtiendo que las familias mineras demandarán servicios de educación y salud bilingües. Este punto representa un desafío inmediato, dado que las autoridades educativas indicaron que la creación de nuevas instituciones con certificación internacional puede demorar alrededor de cinco años, por lo que se evalúa ampliar la oferta de los colegios ya existentes. Incluso, el requerimiento de personal doméstico o de cuidado con manejo de idioma inglés se perfila como una necesidad difícil de cubrir hoy en la provincia.
Otro cuello de botella identificado es la falta de plazas hoteleras orientadas al turismo de negocios y estadías cortas, una falencia que quedó en evidencia en la última Expo San Juan Minera. A diferencia de lo ocurrido en Salta, donde el sector inmobiliario se adaptó rápidamente al flujo corporativo y turístico, en San Juan se necesitan inversores dispuestos a desarrollar hoteles de tres estrellas o más, así como esquemas de alquiler flexibles que contemplen contratos específicos por períodos exactos de tiempo, adecuados a los contratos de los especialistas extranjeros.
Finalmente, el desarrollo integral de la provincia no se limitará a las viviendas. La expansión de la cadena de valor minera exigirá una fuerte inversión en infraestructura industrial, incluyendo galpones, oficinas corporativas y parques logísticos para evitar un aumento excesivo de precios por falta de stock. Los representantes del sector concluyeron que la clave será el diseño de un plan de crecimiento urbano sostenible, enfocado especialmente en las comunidades cercanas a los yacimientos, para consolidar a San Juan no solo como una provincia minera, sino como un polo industrial estratégico a largo plazo.







