La cuenta regresiva entró en zona de juego y la manija ya es insoportable. Estamos a exactamente 12 días de que empiece a rodar la pelota en Norteamérica y el ambiente futbolero arde con una batalla que va mucho más allá de un trofeo: es la pelea a muerte por el trono del fútbol internacional. Las vitrinas cantan un 12 a 10 a favor de Europa, una diferencia mínima que nuestra región quiere liquidar en este nuevo formato, aprovechando el envión de tener la corona de nuestro lado.
El Viejo Continente viene marcando el ritmo con una artillería pesada que mete miedo en los papeles. Alemania e Italia encabezan la fila con cuatro copas cada una, Francia estiró su poderío moderno con un doblete, y España junto a Inglaterra completan la cosecha. La realidad es que, si miramos el retrovisor, los europeos nos metieron un contundente cuatro a uno en los últimos cinco mundiales. Una racha tremenda que arrancó en 2006 y que recién la Scaloneta pudo romper con la gesta heroica de Qatar 2022.
Pero ojo, porque el orgullo de este lado del mapa se para de manos con una mística que ellos jamás van a tener. Brasil sigue siendo el rey absoluto con sus cinco estrellas, aunque carga con la pesada mochila de una sequía que arrastra desde 2002. Argentina llega con el escudo reluciente y sus tres conquistas, mientras que Uruguay aporta su chapa histórica con el doblete fundacional. La locura de estos números es total: en casi un siglo de historia, solo ocho países en todo el planeta lograron coronarse campeones del mundo. Es un club ultra exclusivo.
Este año las reglas cambian por completo con la expansión histórica a 48 selecciones. Europa desembarca con una armada de 16 representantes y Sudamérica mete seis pasajeros fijos para copar las fases decisivas de Estados Unidos, México y Canadá. Mientras África, Asia y la Concacaf sueñan con romper el maleficio y meter un finalista por primera vez, la verdadera guerra transatlántica se define en el césped. Quedan 12 días para que ruede la verdad y la mesa de los campeones tiene los cubiertos listos. ¿Nos ponemos a tiro o se nos escapan?







