El salvaje episodio de violencia de género ocurrió en un departamento de la Capital sanjuanina. La víctima, una mujer de 43 años, logró escapar semidesnuda y ensangrentada en su auto para pedir auxilio en la Comisaría 2da. El agresor, identificado como J.E. Andrade, fue detenido mientras intentaba limpiar la sangre del lugar. La Justicia evalúa pasar la causa a la UFI CAVIG ante la denuncia por intento de abuso sexual.
El salvaje episodio de violencia de género ocurrió en un departamento de la Capital sanjuanina. La víctima, una mujer de 43 años, logró escapar semidesnuda y ensangrentada en su auto para pedir auxilio en la Comisaría 2da. El agresor, identificado como J.E. Andrade, fue detenido mientras intentaba limpiar la sangre del lugar. La Justicia evalúa pasar la causa a la UFI CAVIG ante la denuncia por intento de abuso sexual.

Un aberrante e inhumano caso de violencia de género e intrafamiliar mantiene conmocionada a la provincia de San Juan. Un operario minero de 44 años quedó tras las rejas luego de protagonizar una noche de terror en la que encerró, golpeó con botellas, apuñaló y hasta orinó encima de su pareja. La mujer logró salvar su vida de milagro tras aprovechar un descuido de su captor para huir desesperada hacia una sede policial.
Si bien el ataque se perpetró durante las primeras horas de la mañana del pasado viernes, los escabrosos detalles del expediente judicial recién trascendieron de forma pública en las últimas horas.

Una discusión alcoholizada que desató el horror
El escenario del hecho fue un departamento de alquiler ubicado sobre la calle Jujuy, en la localidad de Concepción, donde la víctima convivía con el agresor, identificado como J.E. Andrade. Según las primeras reconstrucciones de la brigada de investigaciones, la secuencia se inició durante la madrugada, mientras la pareja compartía una reunión y bebía alcohol junto al cuñado del sospechoso.
En medio de la noche, Andrade se enfureció por motivos que son materia de investigación, comenzando a insultar y denigrar verbalmente a la mujer. Ante la hostilidad del ambiente, el familiar decidió retirarse de la vivienda para no involucrarse, dejando a la víctima completamente desamparada y a solas con el violento.
Lejos de apaciguar su furia, el operario minero desató una golpiza brutal con golpes de puño directamente en el rostro y el cuerpo de la mujer. Acto seguido, bajo amenazas, le exigió que se quitara la ropa para mantener relaciones sexuales. Ante la rotunda negativa de la víctima, la violencia escaló a niveles extremos: Andrade tomó una botella de Fernet Branca y comenzó a azotarla ferozmente mientras ella buscaba refugiarse en la cama, cubriéndose con un acolchado.
Ataque con cuchillos, encierro y una humillación sádica
La pesadilla continuó cuando el agresor buscó un tenedor con el que le asestó múltiples puntazos sobre las mantas. No conforme con ello, empuñó un cuchillo de mango negro y la amenazó de muerte de forma directa mientras le lanzaba puñaladas. Aunque la mujer intentó blindarse con almohadas y sábanas, sufrió heridas cortopunzantes en su mano derecha y severas lesiones en una de sus rodillas.
Tras el ataque armado, el sujeto bloqueó las salidas de la vivienda para mantenerla secuestrada. En un acto de perversión y sadismo, el hombre comenzó a orinar dentro del inmueble, dirigiendo la micción directamente sobre el cuerpo de la mujer y sobre las heridas sangrantes que le acababa de provocar.

La huida desesperada: Tras un largo rato de agresiones, Andrade pareció calmarse. Fue en ese preciso instante de distracción cuando la víctima activó su instinto de supervivencia: manoteó una campera, las llaves de su vehículo y los teléfonos celulares que estaban sobre la mesa, y escapó corriendo hacia la vía pública. En shock, semidesnuda y bañada en sangre, condujo su automóvil hasta la Comisaría 2da de Concepción, donde cayó suplicando auxilio.
Captura in fraganti y parálisis en los tribunales de Flagrancia
Los uniformados policiales asistieron de urgencia a la damnificada y desplegaron un operativo relámpago hacia el departamento de la calle Jujuy. Al ingresar, sorprendieron a Andrade con las manos en la masa: se encontraba limpiando minuciosamente las manchas de sangre esparcidas por el suelo y las paredes para borrar la evidencia del intento de femicidio. En el lugar se secuestraron los dos cuchillos utilizados, la botella de fernet, una botella rota de whisky Jack Daniel’s y el acolchado ensangrentado.
El caso fue inicialmente absorbido por la UFI de Flagrancia bajo los cargos de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, bajo la tutela del juez Ricardo Grossi. Andrade fue trasladado a los tribunales con la asistencia legal de su abogada defensora, María Filomena Noriega.
Sin embargo, en plena audiencia, el fiscal Fernando Bonomo y el ayudante fiscal Mario Quiroga solicitaron de urgencia un cuarto intermedio y la extensión de la prisión preventiva para el detenido. Los funcionarios públicos evalúan declinar la competencia del caso y derivar de inmediato el expediente a la UFI CAVIG, entendiendo que la calificación legal debe agravarse de forma severa para investigar a Andrade por la presunta comisión de un delito de índole sexual, debido al intento de acceso carnal bajo sometimiento físico que denunció la víctima.







