Lo que debió ser una tarde de fiesta y fútbol en Concepción terminó de la peor manera. San Martín le ganaba 1-0 a Nueva Chicago gracias a un gol de Jaurena y mostraba una de sus mejores versiones futbolísticas bajo la conducción de Schiapparelli. Sin embargo, cuando los equipos se retiraban al vestuario tras el final del primer tiempo, la violencia arruinó todo: el arquero visitante, Facundo Masuero, sufrió la agresión de la parcialidad local tras la explosión de un petardo cerca de su humanidad.

El impacto de la detonación dejó inmediatamente aturdido al portero de Mataderos, quien cayó sobre el césped y tuvo que ser asistido de urgencia por el personal médico. Ante la gravedad de la situación y el evidente estado de conmoción del jugador, Masuero fue retirado en ambulancia y trasladado al Hospital Rawson para recibir una evaluación médica más exhaustiva. La postura de la delegación visitante fue tajante desde el primer momento: bajo esas condiciones de inseguridad, no iban a regresar al campo de juego.

El arbitraje y las autoridades del encuentro no tuvieron otra opción que decretar la suspensión definitiva del partido. Este lamentable episodio genera un profundo malestar y preocupación en el pueblo verdinegro, ya que el equipo controlaba las acciones y tenía encaminada una victoria clave para mantenerse en los puestos de vanguardia de la clasificación. Ahora, el panorama es completamente adverso y perjudicial en lo deportivo, ya que el Tribunal de Disciplina de la AFA será el encargado de resolver las duras sanciones y el destino de un partido que Concepción tenía prácticamente en el bolsillo.







