La histórica y multitudinaria despedida a Carlos Alberto «El Indio» Solari cerró sus puertas, pero abrió paso a un legado que será eterno. Horas después de que se clausurara el ingreso al Polideportivo José María Gatica en Villa Domínico, la familia del exlíder de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota difundió un sensible comunicado oficial para agradecer el respeto de la militancia ricotera y marcar el camino a seguir de ahora en adelante.
Según datos del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, el velatorio concluyó oficialmente a las 4:30 de la madrugada de este lunes 8 de junio, luego de que los familiares directos del músico solicitaran el cierre del complejo. Se estima que, a lo largo de las 18 horas que duró la ceremonia, alrededor de un millón de fanáticos de todos los rincones del país coparon Avellaneda en absoluta tranquilidad para brindarle el último adiós.
El texto, publicado a través de las redes oficiales del artista, comenzó reflejando el final de una jornada cargada de dolor y mística: «Ya está. Todas y todos los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora la lluvia nos manda a todos a casita, a seguir penando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito».
En otro de los pasajes más profundos, el entorno íntimo de Solari reconoció el esfuerzo descomunal que significó montar un operativo de semejante magnitud en tiempo récord, destacando el comportamiento y el cuidado mutuo de la gente que se congregó bajo la lluvia. Asimismo, recordaron una de las frases más icónicas de la discografía del Indio para describir el vacío actual: «Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida».
Para el cierre, el comunicado reveló un último deseo del cantante, una directiva cargada de poesía y vigencia para sus fieles seguidores. Antes de partir, el Indio se encargó de dejar encendido el equipo Marshall de su guitarra y los parlantes donde repasaba sus últimas composiciones. Con ese gesto, su familia selló un pacto eterno para el rock nacional: «Nos sugirió, así, que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese. Hagamos eso. Que su música no pare nunca más».







