El nuevo marco regulatorio derivado de la reforma laboral registró su primer antecedente fáctico en el sector privado. La firma Mirgor, dedicada a la producción de electrónica y autopartes, selló un convenio específico con el sindicato SMATA para implementar un «banco de horas» en sus plantas bonaerenses de Garín (Escobar) y Baradero (Ontec). La herramienta, diseñada para adaptar las jornadas laborales a los flujos variables de producción sin alterar el salario básico mensual, surge en un contexto crítico para el sector autopartista, que acumula la pérdida de unos 8.000 puestos de trabajo en el último semestre.
El acuerdo, que entrará en vigencia formal a partir de julio de 2026, se estructuró de manera bilateral entre la empresa y el gremio sin modificar el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) preexistente. Las terminales industriales que operan bajo la modalidad logística just in time enfrentan recurrentes cuellos de botella por desabastecimiento de insumos o caídas abruptas de la demanda, lo que motivó la adopción de este instrumento para evitar despidos masivos.
El pacto inicial establece un cupo de 200 horas operativas por un plazo de 12 meses, con opción de prórroga obligatoria si las condiciones macroeconómicas no muestran señales de recuperación. Desde el sector precisaron que el mecanismo guarda estricta similitud con los esquemas de flexibilización horaria que SMATA ya sostiene con terminales automotrices como Ford, Toyota, Mercedes-Benz y Volkswagen.
El sistema, denominado técnicamente «bolsa de horas», opera bajo un principio de compensación diferida que mantiene estable la remuneración mensual del operario:
- Fase de acumulación (Baja demanda): Si durante la jornada legal de 9 horas diarias un trabajador queda inactivo durante una hora por falta de órdenes de producción o insumos, la empresa abona el 100% de la remuneración. Sin embargo, esa hora se contabiliza a favor de la empresa dentro del banco de horas.
- Fase de devolución (Alta demanda): Cuando la actividad repunta, la empresa puede exigir la extensión de la jornada de lunes a viernes para recuperar las horas adeudadas. Para el trabajador, el proceso de restitución cuenta con un coeficiente de estímulo: cada hora física trabajada en exceso descuenta 1.5 horas ($1\text{,5 hs}$) del saldo pendiente en el banco (un beneficio de «hora y media»).
Las fuentes institucionales aclararon que el sistema de banco de horas no elimina la figura jurídica de las horas extras tradicionales. Si la compañía requiere servicios durante los días sábados o domingos, la jornada de fin de semana no se puede debitar del banco de horas acumuladas de lunes a viernes; por el contrario, debe liquidarse con los recargos salariales del 50% o 100% que dicta la legislación vial y laboral vigente.
Si al cumplirse el año de vigencia del contrato el operario no tuvo la oportunidad material de devolver las horas por falta de actividad de la planta, el saldo puede prorrogarse o anularse mediante una nueva mesa de negociación paritaria. Tras este primer paso, Mirgor evalúa extender el modelo a su nueva planta de llantas de aluminio en Zárate, mientras que SMATA busca abrir mesas de discusión con Renault y Stellantis para homologar el mismo esquema de organización del tiempo de trabajo.







