El último informe de ADIMRA revela un escenario alarmante para el sector. Con una utilización de la capacidad instalada de apenas el 40,2%, la industria alcanza sus niveles más bajos en cuatro años. La parálisis afecta a todas las provincias y pone en riesgo el sostenimiento del empleo.
Por Redacción Grupo Colón
La industria metalúrgica argentina atraviesa un inicio de 2026 extremadamente complejo. Según los datos difundidos por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción del sector sufrió una caída interanual del 10,3% durante el mes de febrero, consolidando una tendencia negativa que ya acumula un retroceso del 8,2% en el primer bimestre del año.
El dato más preocupante que arroja el informe es el desplome en el uso de los recursos productivos. Actualmente, las fábricas metalúrgicas están utilizando apenas el 40,2% de su capacidad instalada. Esto significa que, en promedio, 6 de cada 10 máquinas están apagadas, un registro que no se veía desde el año 2022 y que pulveriza la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas del sector.
Sectores y Provincias en «Rojo»
La contracción no fue aislada, sino que golpeó de forma transversal a toda la cadena de valor. Entre los rubros más afectados se encuentran:
- Fundición: -15,0%
- Bienes de Capital: -14,6%
- Autopartes: -12,0%
- Equipamiento Médico: -11,6%
Incluso la Maquinaria Agrícola, motor histórico de la industria, registró un descenso del 1,4%. A nivel geográfico, el impacto fue generalizado en los principales polos industriales del país: Buenos Aires lideró las caídas con un -12,9%, seguida por Córdoba (-11,9%) y Mendoza (-10,2%). Por su parte, Santa Fe reportó una baja del 4,3%.
La advertencia de los industriales
Elio Del Re, presidente de ADIMRA, fue tajante al analizar la situación: «La actividad metalúrgica profundiza su tendencia negativa con niveles de capacidad ociosa críticos y sin señales claras de recuperación en el corto plazo». Del Re advirtió que la fuerte retracción del mercado interno está empujando la demanda a una «caída libre», lo que pone bajo una presión sin precedentes el sostenimiento de los puestos de trabajo.
En cuanto al empleo, el informe ya registra una disminución interanual del 1,8%. Si bien las empresas intentan preservar la mano de obra calificada, la falta de pedidos y el aumento de los costos fijos por la baja producción plantean un escenario de alta incertidumbre para los próximos meses.








