El piloto albiceleste largó desde la decimotercera posición, superó las complejidades del asfalto catalán y la severa degradación de los neumáticos para cruzar la bandera a cuadros en el octavo lugar. En una carrera táctica y con drama sobre el final, sumó fuerte para el campeonato.
El Gran Premio de Barcelona de Fórmula 1 entregó una jornada inolvidable en el circuito de Montmeló, marcada por la altísima degradación de los neumáticos, las estrategias al límite y los golpes de escena sobre el cierre. En ese contexto adverso, Franco Colapinto completó una actuación sublime a bordo de su Alpine, logrando avanzar cinco posiciones desde el inicio de la competencia para culminar en la octava colocación y asegurar valiosos puntos para el campeonato mundial.
El pilarense tuvo un inicio de carrera fulgurante, exprimiendo al máximo el compuesto blando en la largada para escalar de inmediato hasta el undécimo puesto. A partir de allí, debió batallar no solo contra sus rivales directos en pista, como el Racing Bulls del neozelandés Liam Lawson, sino también contra el prematuro desgaste de las gomas rojas, una variable que obligó al equipo francés a llamarlo tempranamente a boxes en el giro 13 para calzar los neumáticos duros.
A mitad de la competencia, la escudería implementó órdenes de equipo y le solicitó al argentino cederle el paso a su compañero, el experimentado Pierre Gasly. La situación generó un indiscutible malestar en el piloto albiceleste dentro de la cabina (que no ocultó su fastidio por radio), pero terminó acatando la directiva con absoluto profesionalismo y frialdad estratégica.
Lejos de rendirse o bajar los brazos, Colapinto mantuvo un ritmo constante, sólido y sumamente agresivo. Con un manejo fino sobre el exigente trazado de Montmeló, concretó adelantamientos clave sobre el Aston Martin de Fernando Alonso —el ídolo local que sufrió ante el empuje del argentino— y el monoplaza del británico Oliver Bearman, manteniéndose siempre al acecho de la zona puntuable.
El tramo final de las 66 vueltas premió la consistencia de Alpine y la implacable velocidad del piloto argentino. Los sorpresivos abandonos en los giros finales de Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) y Charles Leclerc (Ferrari) debido a fallas mecánicas le permitieron a la estructura francesa dar el zarpazo definitivo en el clasificador.
Con este escenario de alta tensión, Gasly finalizó en la séptima ubicación y Colapinto se consolidó en el octavo lugar, desatando el festejo unánime en los boxes por la notable levantada tras una clasificación que había dejado sensaciones frustrantes en la jornada del sábado al quedar eliminado en la Q2. La victoria de la carrera quedó en manos de Lewis Hamilton, quien firmó su primer triunfo oficial a los mandos de una Ferrari.
LAS CLAVES DE LA REMONTADA
- Partida agresiva: Colapinto largó 13° y escaló rápidamente dos posiciones en los primeros metros gracias a una excelente largada con neumáticos blandos.
- Estrategia en boxes: Ante el severo desgaste del asfalto catalán, el equipo reaccionó rápido cambiándolo a neumáticos duros en la vuelta 13 para ir hasta el final.
- Madurez en pista: A pesar del malestar por tener que dejar pasar a su compañero Pierre Gasly, mantuvo la cabeza fría, atacó a Fernando Alonso y Oliver Bearman, y capitalizó los abandonos de Leclerc y Antonelli sobre el cierre.







