Impulsado por BHP y Lundin Mining, el complejo que integra Josemaría y Filo del Sol se consolida como la mayor obra minera en la historia del país, dinamizando el empleo y la red de proveedores locales en San Juan.
La aprobación del ingreso del megaproyecto Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha marcado un verdadero hito estructural para la minería de la República Argentina. La iniciativa, celebrada formalmente por el Poder Ejecutivo nacional y anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, contempla un desembolso inicial de 9.700 millones de dólares, escalable hasta los 18.000 millones de dólares a lo largo de sus sucesivas etapas de desarrollo, situándose como uno de los cinco emprendimientos de cobre más importantes del planeta.
Operado conjuntamente por los gigantes mineros BHP y Lundin Mining, Vicuña no solo se posiciona como una promesa de futuro para el país en el marco de la transición energética global, sino que ya tracciona un impacto real y directo en la economía de la provincia de San Juan mediante la creación de puestos de trabajo de calidad y la consolidación de cadenas de valor locales.
Impacto socioeconómico inmediato en el territorio: A diferencia de otros proyectos de gran escala que aún aguardan infraestructura básica, Vicuña exhibe actualmente una robusta estructura operativa. De acuerdo con datos oficiales de la compañía, la nómina global asciende a 2.615 trabajadores, de los cuales 2.421 desempeñan sus tareas operativas en territorio argentino. Este esquema laboral se divide en 580 empleos directos y 1.841 puestos indirectos cubiertos mediante la contratación de empresas proveedoras.
La radicación local de los beneficios del proyecto constituye un eje central de su estrategia corporativa. El 92,6% de la planta laboral total es de nacionalidad argentina, mientras que, al segmentar el empleo directo, más del 81% corresponde a profesionales y técnicos sanjuaninos. Habitantes de comunidades cercanas como Iglesia, Jáchal y Guandacol se encuentran plenamente integrados a las labores de terreno, habiendo incorporado recientemente a los primeros operadores locales de maquinaria pesada tras rigurosas capacitaciones con estándares internacionales y simuladores de última generación.
Un diseño estratégico en tres etapas progresivas: El horizonte del megaproyecto quedó trazado de manera oficial en febrero de este año a través de su Evaluación Económica Preliminar (PEA), la cual pauta un crecimiento progresivo estructurado en tres grandes etapas:
- Primera etapa: Centrada en el desarrollo inicial de la mina Josemaría.
- Segunda etapa: Abocada al aprovechamiento de los óxidos del yacimiento Filo del Sol.
- Tercera etapa: Orientada a la expansión profunda sobre recursos sulfurados junto con el montaje de la infraestructura industrial definitiva.
Las proyecciones técnicas resultantes de este estudio no tienen precedentes para la región: durante sus primeros 25 años de vida útil operativa, el complejo posee la capacidad potencial de producir una media anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata. Semejante volumen comercial proyectaría saldos exportables por encima de los 2.600 millones de dólares anuales, inyectando un flujo continuo de divisas a la macroeconomía nacional y proyectando más de 30.000 puestos de trabajo totales entre las fases constructivas y operacionales.
Desarrollo de proveedores: San Juan a la vanguardia: El eslabonamiento productivo actual involucra de manera directa a 245 empresas proveedoras de servicios en rubros altamente tecnificados como exploración, perforación diamantina, logística pesada, obras civiles, mantenimiento industrial y soporte operativo.
El compre local muestra indicadores contundentes: más del 61% del entramado corporativo que da soporte a Vicuña es de origen sanjuanino (150 firmas en total). Dentro de este grupo, 20 empresas tienen base operativa en el departamento de Iglesia y 130 se distribuyen en el resto de la provincia. El resto de la cadena se compone por firmas de otras jurisdicciones nacionales, mientras que las compañías extranjeras representan menos del 4% del total, asegurando que el derrame de capital circule principalmente dentro del tejido comercial local.








