Anabela Recabarren rompió el silencio al cumplirse una década del brutal crimen de su hija de 17 años en Zonda. Apuntó con dureza contra el sistema judicial, aseguró que hay tres personas implicadas que nunca fueron juzgadas y que el cuerpo fue plantado: «La mataron en otro lugar y la trasladaron».

Transcurrieron diez años desde aquel fatídico junio de 2016 en el que la vida de la familia Recabarren se detuvo para siempre. Diez años colmados de marchas, reclamos institucionales y un vacío absoluto que el tiempo no logra mitigar. Al cumplirse una década del femicidio de Talía Recabarren, la adolescente de 17 años asesinada en el departamento Zonda, su madre, Anabela Recabarren, alzó la voz con una mezcla de dolor y profunda indignación contra el proceder de las autoridades locales.
“Mi hija no tuvo la justicia que tenía que tener. Por ser pobres, no la tuvo”, sentenció Anabela en una cruda entrevista con radio Sarmiento. Sus declaraciones, desprovistas de cualquier tipo de concesión, reflejan el desamparo de una madre que afirma sentirse completamente sola frente a un engranaje judicial que, según su mirada, le falló de manera sistemática a su familia.
Talía desapareció el 18 de junio de 2016 (aunque la reconstrucción posterior fijó el deceso el día 16) y su cuerpo fue hallado jornadas después en un descampado de la zona. Por el aberrante hecho fue detenido su exnovio, Ángel Morales, quien era menor de edad en aquel entonces. Tras confesar la autoría, Morales recibió inicialmente una pena de 10 años de prisión, condena que posteriormente el Tribunal Superior elevó a 16 años de cumplimiento efectivo.

A pesar de que el autor material se encuentra tras las rejas, para Anabela la causa está lejos de considerarse resuelta. “Yo no puedo conformarme. Me dicen que Morales está preso y que con eso alcanza. Pero a mí no me alcanza. Él sale en unos años, mientras, mi hija está muerta y todavía hay muchas cosas que nadie explicó”, manifestó con firmeza. La mujer denunció penalmente a través de un video en redes sociales que existen otros tres implicados en el departamento que caminan libres: “Hay tres asesinos más que viven acá en el departamento… Yo llevo años golpeando puertas en Tribunales para que esos otros tres asesinos caigan”. Según recordó, durante el transcurso del juicio oral una testigo civil declaró de manera explícita que Morales no ejecutó el plan criminal en soledad.
El reclamo de la madre de Talía introduce un vuelco significativo respecto a la escena del hallazgo. Basándose en sus propias deducciones y en los elementos recabados, la mujer sostiene que la adolescente fue asesinada en un sitio cerrado y que sus agresores montaron una logística posterior. “Acá no la mataron. La mataron en otro lugar y después trasladaron el cuerpo”, enfatizó con seguridad al cumplirse el aniversario.

La herida de la familia se vuelve aún más profunda al rememorar los meses previos al desenlace, periodo en el que ya existían alarmantes antecedentes de violencia y hostigamiento que la justicia ordinaria no supo contener. “Yo tuve miedo. Me fui a La Rioja con ella porque sentía que algo podía pasar. Después volvimos y al poco tiempo me la mataron”, confesó Anabela, quien además reveló que debido a su condición de analfabeta ni siquiera pudo leer los fríos detalles de la autopsia de su propia hija. A pesar de haber recibido amenazas durante todo este proceso por no silenciar su reclamo, la mujer concluyó de forma tajante: “La Justicia me falló a mí y le falló a mi hija. Si existe alguna posibilidad de reabrir la causa, que lo hagan”.









