Un momento verdaderamente histórico e inédito se vivió en el Arrowhead Stadium de Kansas City durante el Mundial 2026. Tras conseguir un heroico empate 0-0 ante Ecuador, la selección de Curazao sumó el primer punto de toda su historia en una Copa del Mundo, desatando una celebración que sumó a unos invitados muy especiales: la reina Máxima y el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos.
La monarca nacida en Argentina y su esposo irrumpieron por sorpresa en el vestuario del conjunto caribeño una vez finalizado el encuentro. Lejos de los protocolos habituales de la realeza, Máxima se mostró sumamente descontracturada, compartió abrazos, risas y hasta tiró unos pasos de baile junto a los futbolistas en medio de un clima de absoluta fiesta.
El motivo de este particular apoyo radica en que Curazao es un país autónomo pero constituyente del Reino de los Países Bajos, motivo por el cual la familia real (que también estuvo acompañada por su hija menor, la princesa Ariane) sigue muy de cerca su participación en la cita mundialista.
La gran figura de la hazaña en la cancha fue el arquero Eloy Room, quien rompió el récord de atajadas en un partido de los Mundiales para sostener el arco en cero ante los dirigidos por Sebastián Beccacece. El histórico resultado no solo fue celebrado por la delegación caribeña y la realeza, sino que además selló la clasificación de Alemania como líder del Grupo E a los 16avos de final del certamen.







