La violencia ligada a las facciones de la barrabrava del club San Martín de San Juan ha sumado nuevos capítulos en las últimas horas, obligando a intervenir a las autoridades judiciales ante una escalada de ataques que atemoriza a los vecinos de distintas zonas de la provincia.
El episodio más reciente y grave ocurrió este domingo en el barrio Cabot, donde una mujer resultó herida de bala en el marco de un cruce violento. Tras el ataque, personas desconocidas dispararon al menos tres veces contra la camioneta de un ciudadano que intentaba trasladar a la víctima y arrojaron una bomba Molotov contra una vivienda cercana, sembrando el pánico en la zona. Las cámaras de seguridad del lugar ya son analizadas como clave para identificar a los autores.
Este hecho se suma a otra balacera registrada la semana pasada en el sector conocido como «Rioja Chica», en Concepción. Allí, una familia fue amenazada de muerte y su casa, ubicada sobre calle General Roca, recibió al menos media docena de disparos efectuados por sujetos que se bajaron de un auto bordó. Aunque la investigación se maneja bajo estricto hermetismo en la UFI Genérica, los testimonios apuntan directamente a miembros de la hinchada «Verdinegra».
Un historial de condenas y enfrentamientos
Las autoridades judiciales intentan determinar si estos nuevos ataques forman parte de la histórica disputa entre las facciones denominadas «La Nueva Generación» y «La Banda del Pueblo Viejo» (LBPV), un conflicto que durante el año pasado ya generó múltiples detenciones y condenas de prisión efectiva:
- Iván Andrés Dávila Yafar: condenado a una pena única de 3 años de prisión efectiva en el Penal de Chimbas tras unificar causas por tirotear a la facción contraria.
- Facundo Agustín Marcoleta Rodríguez: recibió una condena de 6 meses de prisión.
- Marcelo «Puchi» González Pereyra y Agustín Agüero: líderes e integrantes de la Banda del Pueblo Viejo, quienes fueron imputados por amenazas agravadas y abuso de armas.
- Vínculos policiales: la gravedad de la interna quedó demostrada meses atrás cuando se condenó a un efectivo policial que vendía información confidencial a los barrabravas.
Los recientes tiroteos e incendios reactivan una causa que parecía controlada y ponen nuevamente en alerta a la Justicia sanjuanina, que busca frenar los violentos ataques antes de que se cobren víctimas fatales.








