César Carrasco (24) tenía pactada una pena de 10 meses de prisión condicional que lo dejaba en libertad, pero se arrepintió a último momento por «decisión familiar». El juez le advirtió que ahora arriesga una pena de cumplimiento efectivo en el Penal de Chimbas.
En un sorpresivo vuelco que alteró por completo los planes en los Tribunales sanjuaninos, César Carrasco (24) rechazó este lunes un acuerdo de juicio abreviado y todo indica que enfrentará un juicio oral y público. El joven está acusado de haber manoseado y abusado sexualmente de una mujer y dos menores de edad durante una tarde de pileta en febrero pasado; un grave episodio que en su momento desató una violenta venganza vecinal que casi le cuesta la vida.
La audiencia penal parecía marchar sobre rieles. El fiscal de la UFI ANIVI, Roberto Mallea, y la abogada defensora, María Filomena Noriega, habían consensuado una salida alternativa: una pena de 10 meses de prisión de ejecución condicional. Este acuerdo le permitía a Carrasco mantener su libertad, aunque sujeto a estrictas reglas de conducta y a una prohibición absoluta de acercamiento a las damnificadas.
Sin embargo, a la hora de ratificar el pacto ante el tribunal, el imputado rompió el libreto: se echó atrás y manifestó, a través de su defensa, que no aceptaría el procedimiento abreviado.
La tajante advertencia del juez
Ante la inesperada negativa, el juez de Garantías, Eugenio Maximiliano Barbera, interrumpió el trámite para aconsejar formalmente al acusado. El magistrado le pidió que escuchara con atención los términos de la propuesta que su propia defensa y la fiscalía habían madurado.
Barbera fue directo y severo con el panorama judicial que se le avecina. Le aclaró que el juicio abreviado implicaba reconocer el hecho a cambio de un beneficio directo (seguir libre), mientras que avanzar hacia un debate común abre una doble vía de incertidumbre:
«En un juicio, o puede ser absuelto o puede ser condenado a una pena mayor», le advirtió el juez.
El magistrado remarcó un detalle técnico no menor: por la calificación legal de la carátula, una eventual condena en un juicio tradicional podría ser de prisión efectiva, lo que lo enviaría directo al penal de Chimbas.
Pese a la exhaustiva explicación de los riesgos, la postura del acusado se mantuvo inflexible. La abogada Noriega tomó la palabra y argumentó que, por una «decisión de la familia del joven», él no se iba a hacer responsable de lo ocurrido y, por ende, rechazaba firmar su culpabilidad. Frente a la encrucijada, el juez Barbera dio por suspendida la audiencia y ahora la fiscalía presentará la acusación formal para elevar la causa a juicio.
El caso: abusos en el agua y un linchamiento al borde de la muerte
Los hechos se remontan a la tarde del 17 de febrero de este año, en una vivienda de la calle Rodríguez, en Chimbas. Allí, un grupo de conocidos del Asentamiento Pedro Echagüe se reunió para paliar el calor compartiendo bebidas y pileta. Carrasco asistió como invitado junto a su pareja.
Según la imputación fiscal, la jornada festiva se transformó en horror cuando una mujer de 35 años denunció que, al arrojarse al agua, Carrasco aprovechó para tocarla en sus partes íntimas. Conmocionada, la víctima salió de la pileta y le contó lo sucedido a su hija de 17 años. La sorpresa fue mayúscula cuando la adolescente le confesó que, un rato antes, ella había sufrido exactamente el mismo manoseo por parte del acusado. Posteriormente, una tercera víctima, una menor de apenas 15 años, sumó su testimonio afirmando haber sido manoseada en idénticas circunstancias.
La revelación de los tres abusos en cadena desató una furia incontrolable en el asentamiento. Esa misma noche, Carrasco fue emboscado en su domicilio. Al salir a la puerta, dos sujetos lo atacaron salvajemente a pedradas y uno de ellos, identificado como Miguel Ángel Romero, le asestó un profundo puntazo con un cuchillo tipo carnicero en el abdomen. La herida le perforó el intestino y Carrasco sobrevivió de milagro tras quedar al borde de la muerte.
El estado de las causas
La causa por la «venganza por mano propia» ya tuvo resolución en la Justicia. Miguel Ángel Romero permaneció detenido un mes y, mediante un juicio abreviado, aceptó una pena de 3 años de prisión condicional por el delito de lesiones graves, zafando de una imputación inicial mucho más severa.
Por su parte, la investigación contra Carrasco cuenta con pruebas clave: la menor de 15 años ya declaró en Cámara Gesell, mientras que la adolescente de 17 y la mujer mayor hicieron lo propio en la sede de la UFI.
Ya recuperado de sus heridas físicas, Carrasco llegó a Tribunales en libertad, condición que mantendrá temporalmente bajo una estricta orden de restricción de 300 metros respecto de las tres denunciantes, a la espera de que se fije la fecha para el debate oral.








