El Gobierno Nacional envió al Congreso el nuevo Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias. Con foco en Inteligencia Artificial, data centers y semiconductores, San Juan busca replicar el éxito que ya logró con el cobre bajo el RIGI original.
Por Redacción Diario Colón
La carrera por la atracción de capitales globales ingresó en una nueva e intensa etapa. Tras el fuerte impacto que generó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobado en la Ley Bases —donde San Juan se consolidó como uno de los líderes indiscutidos del país al captar compromisos mineros clave, como el de McEwen Copper—, el presidente Javier Milei pateó el tablero de la economía digital y envió al Congreso el proyecto del «Súper RIGI».
Esta nueva iniciativa, que ya comenzó a debatirse en comisiones en la Cámara de Diputados, no viene a reemplazar al esquema anterior, sino a abrir una ventana inédita para sectores de vanguardia tecnológica que, en palabras del propio mandatario, «nunca antes existieron en Argentina».
¿Qué es el Súper RIGI y en qué se diferencia del original?
Mientras que el primer RIGI estuvo diseñado con la mirada puesta en los recursos naturales y la infraestructura tradicional (petróleo, gas, minería y energía), el Súper RIGI apunta de manera exclusiva a la economía del conocimiento y la infraestructura digital de última generación. Los sectores priorizados incluyen:
- Centros de datos (Data Centers) optimizados para Inteligencia Artificial.
- Fabricación de semiconductores y microchips.
- Biotecnología avanzada.
- Desarrollo local de baterías de litio y componentes para vehículos eléctricos.
- Infraestructura de energías renovables (paneles solares de alta eficiencia y turbinas eólicas).
Para seducir a los gigantes tecnológicos de Silicon Valley y Asia, el proyecto eleva la vara pero profundiza los beneficios fiscales de una forma drástica:
- Inversión Mínima: Sube de los montos previos a un piso de US$ 1.000 millones por proyecto.
- Alivio Fiscal Extremo: El Impuesto a las Ganancias se reduce del 25% (fijado en el RIGI anterior) a una tasa fija del 15%. Además, se incluye un esquema de amortización acelerada del 60% en el primer año.
- Aduana y Comercio Exterior: Se garantiza arancel cero para la importación de bienes de capital y tecnología, y se eliminan las retenciones a las exportaciones desde el primer día.
- Blindaje a Tasas Locales: El proyecto pone un techo del 0,5% para Ingresos Brutos provinciales y prohíbe explícitamente a los municipios aplicar tasas comerciales o sobre ventas a las empresas adheridas.
- Flexibilidad de Insumos: A diferencia del esquema original que exigía un 20% de proveedores nacionales, el Súper RIGI elimina las cuotas obligatorias de contenido local, permitiendo importaciones directas libres de controles para maximizar la velocidad de despliegue.
Las cartas que juega San Juan en el tablero Tech
Para San Juan, la aparición de este régimen abre un abanico de preguntas pero también de enormes oportunidades. La provincia ostenta una medalla dorada en el plano de las inversiones: según los últimos datos oficiales, se ubica entre las jurisdicciones que lideran los compromisos asumidos bajo el RIGI tradicional con cerca de US$ 23.000 millones, impulsados fuertemente por la fiebre del cobre y proyectos de la envergadura de Los Azules y Josemaría.
¿Tiene posibilidades reales la provincia de reconvertir esa tracción en el sector tecnológico? Especialistas locales e industriales coinciden en que San Juan cuenta con tres ventajas estratégicas muy marcadas para dar la discusión:
- El imán de las Energías Renovables: Los gigantes tecnológicos del mundo (como Microsoft, Google o Amazon) exigen que sus megacentros de datos funcionen al 100% con energías limpias para cumplir con sus metas globales de descarbonización. San Juan, consolidada como la provincia con mayor cantidad de parques solares en operación y proyectos de generación fotovoltaica del país, tiene el insumo principal en su suelo: energía limpia y constante.
- De la materia prima al Valor Agregado: Con los gigantescos yacimientos de cobre locales en marcha y la cercanía al Triángulo del Litio, el Súper RIGI incentiva el refinado local y el ensamblaje de componentes tecnológicos. San Juan puede pasar de ser un exportador de concentrado a un nodo de manufactura para la transición energética.
- Previsibilidad institucional: El rápido alineamiento de la gestión provincial para adherir y reglamentar las herramientas de inversión nacional ha generado un clima de negocios calificado como «altamente previsible» por las cámaras empresariales, un activo escaso en la Argentina actual.
Los desafíos y el debate que viene
No todo es un camino llano. El proyecto también cosecha críticas en sectores industriales locales que miran con preocupación la eliminación total de la obligación de contratar proveedores nacionales. Asimismo, la altísima base de inversión exigida (US$ 1.000 millones) obliga a la provincia a salir a cazar exclusivamente a corporaciones multinacionales de primer orden, dejando a las PyMEs locales en el rol de proveedoras indirectas de servicios de conectividad, construcción y mantenimiento logístico.
Con el debate legislativo al rojo vivo en Buenos Aires, San Juan mira de cerca el texto final. Si el RIGI de la minería significó el despegue para la cordillera sanjuanina, el Súper RIGI podría ser la llave para que la provincia instale su primer gran hub tecnológico y empiece a exportar inteligencia al resto del mundo.








