El presidente argentino dejó de lado las diferencias políticas y emitió un comunicado oficial poniendo a disposición equipos de rescate y personal de protección civil. Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, sacudieron con fuerza al país caribeño y provocaron derrumbes masivos en Caracas. Se estima que podría haber entre 1.000 y 10.000 muertos.
En un gesto de fuerte repercusión diplomática y humanitaria, el presidente de la Nación, Javier Milei, manifestó la absoluta solidaridad de la República Argentina con el pueblo de Venezuela tras el doble terremoto que causó estragos estructurales y múltiples derrumbes en diversas ciudades, incluida la capital de Caracas. A través de un comunicado emitido por la Oficina del Presidente, el mandatario argentino ofreció formalmente colaboración humanitaria y sanitaria inmediata para cooperar ante la grave emergencia.
«La solidaridad debe prevalecer»: el mensaje de la Oficina del Presidente

El documento oficial, firmado directamente por Milei, subraya que la asistencia se brindará en estricta coordinación con organismos internacionales multilaterales. En un fragmento clave del texto, el Gobierno argentino dejó sentada su postura frente a la crisis: “Más allá de las diferencias que puedan existir entre nuestros gobiernos, el presidente Javier G. Milei extiende su mano en solidaridad al pueblo venezolano frente a una catástrofe natural que demanda una reacción de toda la comunidad internacional”.
Desde la Casa Rosada confirmaron la total disposición de Buenos Aires para enviar de forma urgente personal especializado de protección civil, suministros sanitarios y equipos técnicos de rescate adaptados a la magnitud del desastre. Ante el ofrecimiento de ayuda, la líder opositora venezolana María Corina Machado agradeció públicamente el respaldo a través de sus redes sociales, manifestando que toda muestra de apoyo fortalece los esfuerzos por salvar vidas y que cuentan con el auxilio urgente de los argentinos.
Un doble sismo sin precedentes en más de un siglo
La situación en territorio venezolano es de extrema gravedad, lo que llevó a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a decretar de inmediato el estado de emergencia nacional. El desastre fue provocado por un inédito «doblete» de sismos: el primero de magnitud 7,2 y el segundo, apenas 39 segundos después, de magnitud 7,5. Ambos fenómenos se originaron en el estado de Yaracuy (cerca de San Felipe) y se ubicaron entre los movimientos telúricos más intensos registrados en ese país en los últimos 100 años, llegando a activar alertas de tsunami en el Caribe.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) emitió proyecciones alarmantes que anticipan un gran número de víctimas, estimando de forma preliminar que la cifra de fallecidos podría ubicarse entre los 1.000 y los 10.000 muertos. Por su parte, el ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, informó que los peores escenarios de desastre se concentran en el este de Caracas (en zonas como Los Palos Grandes y Altamira), donde se reportaron colapsos totales de casas y edificios, masivos cortes de energía eléctrica y un estado de alerta absoluto ante las sucesivas réplicas.









