Una pareja armada encañonó al dueño del comercio y a un repartidor mientras cenaban tras el cierre. Una cocinera logró salvarse al ocultarse en la cocina. Toda la secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad.
Lo que debía ser un momento de descanso tras una larga jornada laboral se transformó en una pesadilla que duró exactamente 14 segundos. El pasado miércoles por la madrugada, el dueño de una lomoteca ubicada en la calle Rodríguez al 468 (a metros de calle Tucumán, en el departamento de Chimbas) y un trabajador de delivery fueron víctimas de un violento asalto a mano armada.
La secuencia comenzó alrededor de la 1:00 de la mañana, cuando el propietario del local, Claudio Morales, cerró la atención al público, preparó una hamburguesa y se dispuso a compartirla con el repartidor junto al mostrador. Unos 42 minutos después, la tranquilidad se rompió por completo.
Una pareja que caminaba por la vereda pasó de largo, pero inmediatamente retrocedió sobre sus pasos e ingresó al comercio. Al verlos entrar, Morales pensó que se trataba de clientes rezagados que buscaban comprar comida fuera de hora. «Hola, buenas noches», llegó a decir el comerciante. La respuesta, lejos de ser un saludo, fue el frío cañón de un arma de fuego de grueso calibre apuntándoles directamente.
«El arma era muy grande. Jamás había visto una así. Me asusté», relató Morales con crudeza en declaraciones a Telesol Diario.
Tensión, amenazas y el escape
Mientras el asaltante —un hombre de aproximadamente 55 años con el rostro semicubierto— mantenía amenazados a los trabajadores, su cómplice, una mujer de entre 30 y 40 años que ocultaba parte de su rostro con una bufanda, avanzó sobre el mostrador. Su objetivo fueron dos teléfonos celulares marca Samsung (modelos A55 y A34) que Morales había dejado allí tras el cierre.
A pesar del peligro, la tensión escaló cuando el delivery se plantó ante los delincuentes. «Él se negó a darles su celular», explicó el dueño del local. Ante la resistencia del repartidor, el delincuente de mayor edad lanzó una violenta y letal advertencia: «¿Querés que te meta un tiro?».
En medio de la fuerte escena, una cocinera que se encontraba en el sector trasero escuchó los gritos y logró esconderse a tiempo, por lo que los malvivientes nunca se percataron de su presencia. Temiendo lo peor por la resistencia del delivery, Morales respiró aliviado cuando, apenas la mujer tomó los teléfonos del mostrador, la pareja de ladrones se dio a la fuga corriendo del lugar.
Investigación en curso
Toda la secuencia, desde la llegada hasta la veloz huida de los sospechosos, quedó registrada por la cámara de seguridad de un vecino de la zona. Dicho material fílmico ya fue entregado a las autoridades policiales y es la pieza clave de la investigación para intentar identificar y detener a los autores del hecho.
El comercio lleva casi dos años instalado en la zona y es la primera vez que sufre un hecho de esta inseguridad. Conmovido por la situación, Morales lamentó la realidad del sector: «Cerrar las puertas para atender no puedo, porque las ventas no son muchas últimamente. Ahora lo que vamos a hacer es instalar cámaras en el negocio», concluyó.








