El Comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó por consenso una nueva resolución que insta a ambas naciones a negociar una salida pacífica y definitiva a la disputa de soberanía. El fuerte respaldo latinoamericano y la postura de la Cancillería frente al mandato internacional.
En una nueva jornada clave para la diplomacia nacional, el Comité Especial de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), conocido como C-24, volvió a emitir un contundente llamado al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. A través de una resolución adoptada por consenso, el organismo multilateral exigió formalmente la reanudación de las negociaciones bilaterales con la República Argentina para resolver de manera pacífica, justa y definitiva la prolongada disputa por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
El foro internacional, desarrollado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, sirvió una vez más como escenario para visibilizar el histórico y legítimo reclamo argentino. La resolución fue presentada formalmente con el decidido respaldo de las delegaciones de América Latina y el Caribe, consolidando un bloque regional unánime frente al colonialismo que aún persiste en el Atlántico Sur.
Durante las deliberaciones, los representantes de diversos países latinoamericanos tomaron la palabra para enfatizar que la situación de las Islas Malvinas constituye una forma anacrónica de colonización que debe llegar a su fin. Los discursos coincidieron en resaltar el constante espíritu de diálogo manifestado por Buenos Aires, en abierto contraste con la persistente negativa de Londres a sentarse a la mesa de negociaciones, ignorando sistemáticamente los sucesivos mandatos de la Asamblea General de la ONU.
Fuentes diplomáticas indicaron que la delegación nacional reafirmó ante el C-24 el compromiso inquebrantable de la Argentina con el derecho internacional y la resolución pacífica de las controversias. Asimismo, se denunció la continua militarización de la zona por parte de la potencia ocupante y la explotación unilateral e ilegal de recursos naturales renovables y no renovables en la plataforma continental argentina, acciones que violan abiertamente la resolución 31/49 de la Asamblea General.
La adopción de esta resolución por consenso ratifica que la comunidad internacional no considera el asunto como un caso cerrado, desestimando los argumentos británicos sobre la supuesta autodeterminación de los isleños, dado que se trata de una población implantada tras una usurpación violenta en el año 1833.








