El norte del país caribeño vive horas dramáticas tras sufrir dos fortísimos sismos en menos de un minuto. Buscan sobrevivientes entre los escombros y se declaró el estado de emergencia.
La tragedia provocada por el doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado miércoles no deja de agravarse. En las últimas horas, el Ministerio de Salud de ese país confirmó que la cifra oficial de víctimas fatales ascendió a 236 personas, mientras que los heridos ya superan los 4.300, colapsando el sistema público de atención médica.

El desastre comenzó cuando dos brutales sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter se registraron con apenas 40 segundos de diferencia, teniendo como epicentro la localidad de Montalbán, en el norte del país. El movimiento se percibió con fuerza en gran parte del territorio, pero causó estragos masivos en la capital, Caracas, y en el estado costero de La Guaira, zona que ya fue declarada en «estado de desastre».
El ministro de Salud venezolano, Carlos Alvarado, brindó un panorama desolador al informar que la enorme mayoría de los fallecidos ingresaron a los hospitales ya sin signos vitales o murieron a los pocos minutos debido a la gravedad de los aplastamientos. Los rescatistas, bomberos y las propias familias de las víctimas trabajan a contrarreloj removiendo bloques de hormigón en busca de más de 200 personas que se calcula que siguen atrapadas.
Desesperación y cadenas de oración
Con más de 250 edificios totalmente destruidos o con riesgo de derrumbe, miles de ciudadanos pasaron las últimas noches a la intemperie por el pánico a las réplicas. El impacto emocional de la catástrofe trascendió las fronteras y figuras reconocidas internacionalmente con fuertes lazos en el país, como Ricardo Montaner, sus hijos Mau y Ricky, y Catherine Fulop, manifestaron públicamente su dolor y pidieron cadenas de oración.

Aunque los centros internacionales descartaron alertas de tsunami para el Caribe, la situación en el terreno es crítica debido a los masivos cortes de luz y telecomunicaciones. Mientras el gobierno mantiene el estado de emergencia generalizado, la comunidad internacional comenzó a coordinar el envío de insumos médicos y equipos especializados para colaborar en una de las peores encrucijadas sismológicas de la historia reciente de Venezuela.






