Lionel Messi vivió jornadas de profunda emoción y reconocimiento institucional en Oviedo tras regresar a España, país donde forjó su carrera profesional durante más de dos décadas, para recibir este viernes el prestigioso Premio Princesa de Asturias de los Deportes. El capitán de la Selección Argentina, quien viajó acompañado por su esposa Antonela Roccuzzo, combinó una agenda marcada por el afecto popular, actividades educativas con miles de jóvenes y audiencias protocolares con la Casa Real española.
El astro rosarino llegó a la capital asturiana el jueves y fue recibido por cientos de fanáticos en las puertas del emblemático Hotel de la Reconquista. Horas más tarde, protagonizó un encuentro masivo con más de 6.000 chicos en el Palacio de los Deportes junto al exfutbolista español Santi Cazorla en el marco de «El juego del 10», una iniciativa impulsada por la Fundación Princesa de Asturias que promueve el juego limpio, el compañerismo y la inclusión social. Durante el acto, Messi brindó un mensaje formativo al auditorio: «Para crecer, hay que aprender de la derrota y saber perder», destacando los valores del deporte por encima del resultado.

En el plano institucional, el futbolista participó de la cena oficial de gala junto a los reyes Felipe VI y Letizia y los demás galardonados. Este viernes por la mañana, la princesa Leonor recibió al Diez en audiencia privada y le entregó en mano la insignia oficial de la Fundación Princesa de Asturias que lo acredita formalmente como ganador de la edición 2026. La ceremonia formal de premiación se celebrará por la tarde en el histórico Teatro Campoamor, donde el jurado distinguirá su impacto trascendental en la historia del fútbol global y su constante compromiso filantrópico con proyectos dedicados a la educación y la salud infantil.
La condecoración guarda además una profunda carga emotiva y personal para el jugador: Messi recordó que su padre, Jorge Messi —fallecido el pasado 8 de agosto—, sentía una enorme ilusión por este galardón y le insistía constantemente para que ajustara sus compromisos con el Inter Miami y asistiera a la ceremonia asturiana. «Va más allá de lo que hace uno adentro de la cancha. Mi papá estaba muy feliz con esto y seguramente lo estará disfrutando también», expresó conmovido el capitán nacional.







