Un importante fallo judicial en San Juan sentó un precedente clave: un hombre fue condenado a tres años de prisión efectiva por violencia de género, a pesar de que la víctima no prestó testimonio en el juicio.
El caso, que llegó a instancias judiciales bajo el sistema de Flagrancia, demostró que la ausencia de la víctima se debió a las constantes intimidaciones y presiones ejercidas por el agresor para evitar que ella denunciara o contara la verdad de los hechos. El acusado incluso había forzado a la mujer a mentir ante los efectivos policiales tras la primera intervención.
La Justicia logró la condena basándose en pruebas alternativas contundentes, como los testimonios de los vecinos que presenciaron los pedidos de auxilio y la reconstrucción de la escena del crimen. El hecho, de una gravedad extrema, incluyó lesiones físicas severas, entre ellas una fractura de pierna provocada con un objeto contundente, además de arrastrar a la mujer hacia el interior de la vivienda.
La decisión de dictar tres años de cumplimiento efectivo sin posibilidad de condena condicional se fundamenta en que, ante un «contexto de violencia de género marcado», la falta de declaración de la víctima no es un impedimento para impartir justicia, especialmente cuando se logra acreditar el sometimiento psicológico y la agresión física mediante otros elementos probatorios.








