La aeronave impactó contra la icónica Torre CITIC, de 528 metros de altura, en pleno distrito financiero. Las autoridades mantienen un estricto hermetismo y no se han reportado cifras oficiales de víctimas.
BEIJING.— Una avioneta de pequeñas dimensiones se estrelló este viernes contra la Torre CITIC (popularmente conocida como China Zun), el edificio más alto de Beijing. El incidente provocó un masivo despliegue de los servicios de emergencia —incluyendo policías, bomberos y ambulancias— en el corazón del centro financiero de la capital china.
El impacto se registró alrededor de las 18:00 horas (hora local). Según los primeros reportes, el choque causó daños visibles en la fachada del rascacielos de 528 metros de altura, destruyendo al menos dos paneles de vidrio en uno de los pisos superiores. Elementos del fuselaje y restos de la aeronave cayeron sobre la vía pública, lo que obligó a las fuerzas de seguridad a acordonar la zona de inmediato.
Hermetismo y censura en las redes
Testigos presenciales describieron haber escuchado un estruendo «más fuerte que los fuegos artificiales». A los pocos minutos del siniestro, comenzaron a circular en redes sociales imágenes que mostraban fragmentos del avión incrustados en la estructura y columnas de humo en las inmediaciones. Sin embargo, gran parte de este material audiovisual fue eliminado rápidamente de las plataformas digitales chinas.
La respuesta de las autoridades locales incluyó restricciones inmediatas al acceso a la zona, el cierre de calles aledañas y la prohibición estricta a peatones y periodistas de tomar fotografías o grabar videos. Corresponsales internacionales apostados en el lugar informaron que varios ciudadanos denunciaron que la policía les obligó a borrar las imágenes captadas con sus teléfonos celulares.
Interrogantes sobre la seguridad aérea
Hasta el momento, el Gobierno chino no ha emitido ningún comunicado oficial sobre el accidente, por lo que se desconoce si hay víctimas fatales o heridos, así como las causas que originaron el siniestro.
El hecho ha generado profunda sorpresa y dudas sobre la seguridad nacional, dado que el espacio aéreo de Beijing —y particularmente el de su centro financiero— es uno de los más vigilados del mundo, con restricciones extremadamente estrictas para el vuelo de drones y aeronaves privadas.







