El megaproyecto ubicado en Calingasta detalló las claves logísticas, operativas y energéticas de cara a su fase de construcción masiva. El plan contempla un nuevo trazado de 140 kilómetros para desviar el transporte pesado, un campamento sustentable tipo «campus» y alternativas estratégicas para asegurar el suministro eléctrico.
El proyecto minero Los Azules, considerado uno de los yacimientos de cobre más grandes e importantes del mundo, ha ingresado en una etapa de definiciones logísticas y operativas trascendentales. Con el horizonte firmemente puesto en la producción de su primer cátodo de cobre para finales de 2030, la compañía subsidiaria de McEwen Copper presentó en detalle la planificación de infraestructura que sostendrá la construcción y posterior operación de la mina.
La estrategia corporativa no solo apunta a consolidar los plazos industriales, sino que pone un marcado foco en la sustentabilidad, el bienestar de los trabajadores y la convivencia armónica con las comunidades locales, especialmente con la villa de Calingasta.
Un nuevo camino de 140 kilómetros para resguardar a Calingasta
Una de las decisiones más significativas del plan logístico es el desarrollo de un nuevo acceso vial de 140 kilómetros dividido en tres secciones, diseñado específicamente para eludir el tránsito pesado por el casco urbano calingastino. Con un movimiento estimado en más de un centenar de camiones diarios, la empresa busca evitar calles angostas y zonas escolares, garantizando la seguridad de los vecinos sin aislar económicamente a la localidad.

- El nuevo bypass y el puente sobre el Río Los Patos: La primera sección unirá la Ruta Provincial 12 con el sector de La Alumbrera. Esta colosal obra pública-privada requerirá la construcción de un puente de hormigón de 240 metros de longitud sobre el Río Los Patos. Para no frenar el avance del proyecto, mientras corre el plazo de ejecución del puente definitivo (estimado entre 18 y 24 meses), la empresa habilitará de forma provisoria un cruce con baterías de alcantarillas de chapa de gran magnitud que tolerarán la carga pesada.
- Menor altura, mayor eficiencia: La nueva traza evitará pasos críticos y complejos de alta montaña como el denominado «Cabeza de León» (que se encuentra a 4.300 metros sobre el nivel del mar), optando por caminos a menor altitud, lo que abaratará costos de transporte y optimizará la seguridad vial frente al clima cordillerano.
Del campamento tradicional al concepto de «campus» sustentable

Los Azules romperá con el histórico modelo de campamentos mineros modulares y desmantelables. La empresa proyecta una infraestructura con capacidad para albergar entre 2.500 y 3.000 personas concebida bajo criterios bioclimáticos y con altos estándares de bienestar.

El complejo estará diseñado bajo la lógica de un «campus» universitario. Contará con técnicas avanzadas de aislamiento térmico de alta montaña (utilizando materiales como paja y «lana» de roca) para optimizar la eficiencia energética. Además, con el fin de priorizar la salud física y mental de los operarios, las instalaciones integrarán amplias áreas recreativas y gimnasios de última generación.
La encrucijada energética: Planes A y B para el abastecimiento
El suministro eléctrico firme es el «oxígeno» vital que el yacimiento necesita para 2029, año fijado para encender los imponentes motores de trituración. Frente a la disputa regulatoria por la prioridad de uso de la línea de 500 kV que el ENRE le concedió al proyecto competidor Vicuña —conflicto que el EPRE sanjuanino prevé dirimir a principios de julio—, Los Azules ya tiene sobre la mesa un sólido plan de contingencia.
- Plan A (Línea de 500 kV de San Juan): Consiste en la integración original al sistema provincial mediante las subestaciones transformadoras de Rodeo y Calingasta. Aunque el margen eléctrico otorgado a Vicuña dejó un escenario ajustado, Los Azules mantiene sus objeciones legales.
- Plan B (Conexión desde Mendoza): Ante cualquier imprevisto, la minera baraja una alternativa firme: realizar una conexión independiente de 220 kV desde la provincia de Mendoza. Para ello, se proyecta aprovechar la ingeniería desarrollada previamente por el proyecto minero San Jorge (hoy renombrado PSJ Cobre mendocino). Esto implicaría sellar alianzas con figuras de peso en el ámbito empresarial, como José Luis Manzano (Zonda Metals GmBH) y Martín Rapallini (Alberdi y presidente de la UIA). Lejos de ser una desventaja, los técnicos señalan que esta opción aportaría al «anillo energético» de San Juan, dotando de mayor estabilidad y un nuevo corredor eléctrico desde el sur.
Cronograma de inversión: u$s 600 millones para el próximo año
El megaproyecto avanza a paso firme sobre un calendario riguroso estructurado en tres grandes etapas:
- Fase 1 (2026/2027 – Actual): Enfocada en la obtención de los permisos ambientales y sectoriales definitivos, la ingeniería de detalle y la selección de la firma que hará la gestión integral del proyecto (EPCM). Actualmente se evalúan propuestas de cuatro consorcios interesados, entre los cuales figura una empresa de capitales argentinos.
- Fase 2 (2027/2030): Marcará el inicio de la etapa de construcción masiva de la planta y la infraestructura pesada. Solo para el primer año de esta fase, se proyecta una inversión de 600 millones de dólares.
- Fase 3 (2028/2031): En 2028 se iniciarán formalmente las tareas de minado previo (pre-stripping) y el posterior comisionamiento de la planta de procesos, estimando alcanzar la producción plena de cobre para el tercer trimestre de 2031.
Con una inversión acumulada que ya supera holgadamente los 550 millones de dólares nominales en fases exploratorias y de factibilidad, Los Azules se consolida en la provincia como la punta de lanza para el ingreso definitivo de Argentina al mercado global de la electromovilidad y la transición energética.







