El Gobierno riojano impugnó la concesión de una línea de extra alta tensión a la minera Vicuña S.A. Advierten que el acuerdo entre el organismo nacional y la empresa pone en jaque el desarrollo del Valle del Bermejo y el cierre del anillo energético del NOA
Un nuevo foco de conflicto federal ha estallado en el límite entre La Rioja y San Juan. Lo que comenzó como un trámite administrativo ante el Ente Nacional de Regulación Eléctrica (ENRE) se ha transformado en una disputa política y judicial de alto voltaje: la provincia de La Rioja presentó una oposición formal para impedir que la denominada «Línea Minera» sea entregada en exclusividad a la empresa Vicuña S.A., operadora de los megaproyectos Josémaría y Filo del Sol.
La controversia radica en el uso de una infraestructura clave de 500 kV. Según la administración riojana, el ENRE —a instancias de la transportista Transener— pretende otorgar el usufructo monopólico de este tendido a la firma privada, ignorando que la obra fue concebida originalmente como un corredor estratégico para vincular las regiones de Cuyo y el Noroeste Argentino (NOA).
Un patrimonio financiado por las provincias
El secretario de Energía de La Rioja, Alfredo Pedrali, fue el encargado de alzar la voz tras la presentación del rechazo legal. El funcionario recordó que la génesis de esta red eléctrica no es privada, sino el resultado de un esfuerzo fiscal compartido.
«El origen de toda esta infraestructura son años de esfuerzos provinciales. San Juan aportó la mitad, pero el resto de las jurisdicciones, incluida La Rioja, financiamos el resto con un objetivo claro: unir la cordillera para desarrollar nuestro potencial», explicó Pedrali.
Para La Rioja, entregar la llave de esta línea a una sola minera equivale a «dinamitar» la planificación estatal de las últimas décadas. La provincia sostiene que la exclusividad de Vicuña S.A. dejaría al sistema riojano y a la vinculación con el Norte sin posibilidad de ingresar a este corredor vital.
El mapa del conflicto: lo que está en juego
La postura riojana no es meramente retórica; hay proyectos concretos que dependen de que esa línea mantenga su carácter de «acceso abierto»:
- El corredor La Rioja Sur – Villa Unión – Jagüé: Una obra de extra alta tensión proyectada para potenciar el oeste provincial.
- El cierre del anillo energético: La conexión técnica que permitiría estabilidad eléctrica desde el sur hacia Catamarca.
- Desarrollo del Valle del Bermejo: Sin esta potencia, las industrias locales y los futuros proyectos productivos quedarían relegados frente al consumo de la megaminería sanjuanina.
Hacia la batalla judicial
La presión de La Rioja ya surtió su primer efecto: el ENRE se vio obligado a convocar a una audiencia pública, donde las partes deberán exponer sus argumentos técnicos. Sin embargo, desde el Ejecutivo riojano ya avisaron que no se detendrán allí.
«Vamos a defender los derechos de la provincia en la audiencia, y si no obtenemos una respuesta favorable, analizaremos las medidas judiciales que correspondan«, advirtió Pedrali.
El conflicto pone sobre la mesa un debate de fondo en la Argentina de 2026: ¿deben las obras de infraestructura estratégica servir prioritariamente al extractivismo de exportación o deben garantizar el equilibrio y la soberanía energética de las economías regionales? Por ahora, la Justicia parece ser el destino final de esta respuesta.







