El juicio oral y público contra Cristian «Pity» Álvarez por el homicidio agravado de Cristian Maximiliano Díaz (36) se reanudó este lunes ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29, luego de haber permanecido interrumpido durante una semana a raíz de las recusaciones que la defensa del cantante interpuso contra los magistrados del debate. La octava audiencia estuvo marcada por testimonios periciales clave sobre el estado psicofísico del artista al momento de su detención y la autopsia practicada sobre el cuerpo de la víctima.
En el inicio de la jornada, los jueces Rodolfo Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Daniel Navarro desestimaron un nuevo pedido de suspensión planteado por el equipo letrado del exlíder de Viejas Locas e Intoxicados. El fiscal de juicio, Sandro Abraldes, al igual que la querella representada por los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola, se opusieron de forma tajante al considerar que las maniobras defensivas buscan dilatar indefinidamente el proceso. El tribunal ratificó la continuidad del debate amparándose en el artículo 61 del Código Procesal Penal, recordando que la Cámara de Casación ya había dejado firme la confirmación de los jueces.
Uno de los testimonios de mayor peso probatorio fue aportado por la médica legista Mariela Biazoni Rolla, quien examinó a Álvarez el 13 de julio de 2018 cuando permanecía alojado en la Comisaría 8C del barrio porteño de Villa Lugano. Al remitirse a los asientos médicos de aquella jornada, la profesional explicó que el imputado se encontraba «vigil, con tendencia al sueño», pero subrayó que «respondía a los estímulos verbales en forma coherente, estaba orientado en tiempo y espacio, deambulaba por sus propios medios y colaboró con la extracción de muestras biológicas». Frente al contrainterrogatorio de los defensores, Biazoni Rolla remarcó que el músico comprendía directivas precisas —como desvestirse para la inspección corporal o manifestar sus datos personales— y descartó fluctuaciones en su discurso durante la entrevista clínica.
A su turno, la médica tanatóloga Angélica Cristina Bustos, perito forense responsable de la autopsia de Díaz, confirmó que el fallecido recibió cuatro impactos de proyectil de arma de fuego en el rostro y la zona maxilar: en la región mentoniana, el labio inferior, el malar izquierdo y la rama ascendente del maxilar inferior izquierdo. Según precisó la perito, se constató un «graneo de pólvora» sobre la mejilla que certifica disparos a muy corta distancia ejecutados en diagonal y desde el flanco izquierdo. Dos de los disparos poseían idoneidad letal inmediata, mientras que el estudio histopatológico acreditó que todas las lesiones fueron infligidas cuando la víctima se encontraba con vida, determinando como causa de muerte lesiones craneoencefálicas por proyectil y shock hemorrágico interno.







