Claudio Barrelier, principal imputado por el femicidio de Agostina Vega, amplió su declaración indagatoria ante el fiscal Raúl Garzón y buscó desligarse del crimen con una versión que contradice de lleno la investigación judicial. El acusado admitió que la adolescente estuvo en su domicilio del barrio Cofico la noche del 23 de mayo, pero sostuvo que solo permaneció allí entre 30 y 40 minutos y que luego se retiró por sus propios medios a bordo de un automóvil rojo.
A través de su abogado defensor, Carlos Argüello, Barrelier relató que recibió a la menor tras pagar la diferencia de un remise y que, tras una supuesta llamada telefónica, la acompañó hasta la calle, donde afirmó haberla visto subir a un Volkswagen Gol rojo que la esperaba afuera. Como parte de su estrategia defensiva, el imputado deslizó además una presunta trama de ajuste de cuentas por drogas que involucraría a familiares directos de la víctima y a Osvaldo Fassetta (otro de los detenidos en el expediente), aduciendo que la joven habría sido utilizada como «garantía».
Sin embargo, fuentes del Ministerio Público Fiscal desestimaron de plano estos argumentos y remarcaron que carecen por completo de sustento probatorio. Para la fiscalía, la hipótesis acusatoria se mantiene firme: Barrelier engañó a Agostina valiéndose de la confianza familiar, abusó sexualmente de ella dentro de la vivienda y la asesinó para procurar su impunidad. La acusación cuenta con pruebas periciales de luminol que hallaron rastros hemáticos en la propiedad, entrecruzamientos de antenas de telefonía y registros de cámaras de seguridad que confirman que la adolescente ingresó al lugar a las 22:55 y jamás volvió a salir con vida.







