Mientras los inquilinos sufren por la escasez de viviendas en alquiler, el sector de compraventas acumula un stock que no encuentra compradores. La falta de créditos hipotecarios accesibles y la distorsión del mercado minero profundizan la crisis.
El mercado inmobiliario de San Juan vive una paradoja que preocupa tanto a propietarios como a desarrolladores. Mientras los inquilinos padecen una demanda desbordada que apenas logra cubrir cuatro de cada diez solicitudes de alquiler, quienes intentan vender sus propiedades se enfrentan a una realidad opuesta: un mercado sobreabastecido donde las operaciones se concretan a cuentagotas.
Según el diagnóstico de Mauricio Turell, presidente de la Cámara de Construcción e Inmobiliarias de San Juan, el sector de las compraventas se encuentra en un estado de letargo profundo. Este estancamiento está impulsado por dos factores que operan en simultáneo: una oferta que crece sin encontrar compradores y la ausencia de herramientas financieras viables.
«Hay muchas propiedades disponibles, pero la demanda no puede absorberlas porque no hay créditos hipotecarios accesibles», sintetizó Turell, dejando en claro que el cuello de botella no está en la falta de inmuebles, sino en la capacidad de pago de los sanjuaninos.
Un mercado sin financiamiento
A diferencia de lo que ocurre con los alquileres, en el segmento de compraventa el problema es el exceso de oferta. La falta de líneas de financiamiento a largo plazo, con tasas de interés razonables y plazos extendidos, desalienta a las familias que ven en la casa propia un objetivo cada vez más lejano. Sin un crédito que amortigüe el impacto inicial, la adquisición de un inmueble queda reservada exclusivamente para un pequeño porcentaje de la población que dispone de ahorros en efectivo o acceso a fondos propios.
Esta situación convierte a San Juan en un escenario ideal para el comprador que cuenta con el capital, pero la realidad es que ese perfil escasea. La incertidumbre económica, sumada a la falta de préstamos bancarios para vivienda, mantiene a la mayoría de las familias en un rol de espectadores, provocando un círculo vicioso en el sector.
El factor minero y el contraste con los alquileres
Ante la imposibilidad de vender, muchos propietarios se ven tentados a volcar sus inmuebles al mercado locativo, lo que en teoría podría aliviar la crisis de los alquileres. Sin embargo, Turell advirtió que la realidad es otra: muchos dueños prefieren resguardar sus contratos apuntando a empresas mineras antes que ofrecerlos a los precios de la economía local. Esto termina profundizando la distorsión y el desequilibrio en ambos sectores.
La fotografía actual del sector muestra dos caras de una misma moneda:
- Alquileres: Demanda desbordada (solo se cubre el 40% de las solicitudes).
- Ventas: Exceso de stock y parálisis total de transacciones.
Expectativas puestas en el crédito
Para el titular de la Cámara de Construcción e Inmobiliarias, este desequilibrio estructural no se resolverá de forma aislada. La solución requiere de políticas integrales que no solo incentiven la construcción de nuevas viviendas para ampliar el parque habitacional, sino que fundamentalmente faciliten el acceso al crédito hipotecario para dinamizar las compraventas y mover todo el engranaje económico del sector.
Turell dejó entrever que, mientras no haya un cambio sustancial en la oferta de créditos por parte de programas provinciales o nacionales, el mercado continuará estancado. Por el momento, San Juan acumula un stock de propiedades que nadie compra, y las familias sanjuaninas deberán seguir esperando que la economía les dé una tregua para alcanzar el sueño de la casa propia.








