El cierre de la fase de grupos del Mundial 2026 dejó una jornada cargada de dramatismo y contrastes futbolísticos que terminaron de definir el destino de los cuatro seleccionados en la zona. La contundente victoria de Bélgica por 5-1 sobre Nueva Zelanda en un despliegue de superioridad ofensiva no fue la única noticia, ya que en paralelo, el Estadio de Seattle fue escenario de un desenlace que quedará marcado en la historia del torneo.
En el encuentro decisivo, Egipto e Irán igualaron 1-1 en un partido donde la tensión se mantuvo al límite hasta el último suspiro. Mahmoud Saber abrió la cuenta para los «Faraones» a los 5 minutos tras un rebote, mientras que Irán logró empardar las acciones a los 14 minutos gracias a una definición espectacular de Ramin Rezaeian. El desarrollo del encuentro fue sumamente friccionado y táctico, marcado por la presión que generaba el resultado simultáneo que llegaba desde el otro estadio.
El clímax de la jornada ocurrió cuando el reloj marcaba el tiempo de descuento. Shoja Khalilzadeh había logrado conectar un gol agónico en el minuto 93 que le daba el triunfo parcial a Irán, resultado que los clasificaba heroicamente a la siguiente instancia. Sin embargo, la intervención del VAR desató el caos emocional: tras una revisión exhaustiva, el árbitro anuló la conquista en el minuto 95 por una posición adelantada previa. Esta decisión arbitral fue determinante, ya que dejó a Irán fuera de la competencia y terminó sellando la clasificación de Egipto a los 16avos de final, desatando la euforia de los africanos que lograron sostener el empate necesario para avanzar.

Mientras tanto, Bélgica cerró su participación en esta instancia de manera dominante, demostrando una contundencia implacable ante un conjunto neozelandés que no pudo contener la potencia de los europeos. Con este 5-1 final, los belgas se consolidan como uno de los candidatos más sólidos al haber arrasado en la tabla de posiciones, dejando el camino despejado hacia las rondas de eliminación directa.








