Los operativos militares se ejecutaron bajo el argumento de presuntas violaciones del acuerdo de alto el fuego por parte del grupo chiita.
El Ejército de Israel informó este lunes que llevó adelante una serie de ataques contra tres centros de mando de la organización Hezbolá en el sur del Líbano. Las maniobras se enmarcan en las operaciones de control fronterizo que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantienen activas, justificadas formalmente como una respuesta directa a supuestas violaciones del cese de hostilidades acordado recientemente.
De acuerdo con las declaraciones de las autoridades israelíes, la ofensiva no se limitó a bombardeos aéreos. Las tropas desplegadas en el terreno lograron desmantelar un lanzador de proyectiles presuntamente operativo y procedieron a la neutralización total de una importante vía subterránea localizada en las proximidades de la localidad de Majdal Zoun, en el sector suroeste del territorio libanés.
Un comunicado conjunto emitido por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, detalló la magnitud de la estructura subterránea inhabilitada. Según el reporte oficial, el túnel superaba los 200 metros de longitud y alcanzaba una profundidad mayor a los 25 metros, contando con un diseño de alta resistencia destinado a operaciones militares.

En el interior de la infraestructura, las fuerzas militares afirmaron haber hallado cientos de armas listas para ser utilizadas, así como diversos pozos de lanzamiento orientados de forma estratégica hacia comunidades del norte de Israel. Asimismo, fuentes de la administración israelí confirmaron que el operativo fue notificado previamente al gobierno de los Estados Unidos antes de proceder con la detonación general.
Por otro lado, el Gobierno de Tel Aviv fue explícito al ratificar que sus fuerzas armadas continuarán estacionadas en la denominada zona de seguridad del sur de Líbano. «Los soldados permanecerán en el área para seguir eliminando las amenazas de infraestructura y garantizar la protección de nuestros ciudadanos» señalaron tajantemente las autoridades del Ejecutivo.
Previo a la detonación de la estructura en Majdal Zoun, los comandos militares emitieron alertas sismológicas preventivas a las poblaciones fronterizas, dado el volumen de la carga de explosivos utilizada. El Ministerio de Energía e Infraestructura israelí corroboró horas más tarde que los sensores oficiales registraron un movimiento telúrico artificial provocado por el estallido controlado.
Este nuevo episodio de violencia siembra dudas sobre la estabilidad del acuerdo marco de no agresión promovido originalmente por Washington de forma conjunta con Beirut y Tel Aviv, manteniendo la preocupación de la comunidad internacional ante el riesgo latente de una nueva escalada en una de las regiones más sensibles del planeta.






