Diego Forlán destapó la interna médica de la Celeste tras la eliminación del Mundial 2026. El arquero histórico pasó una noche crítica antes del duelo decisivo, el cuerpo médico estaba al tanto, pero el DT argentino se enteró recién en el entretiempo cuando el propio futbolista pidió el cambio.
La temprana y sorpresiva eliminación de la Selección de Uruguay en la fase de grupos del Mundial 2026 sumó un nuevo capítulo de polémica absoluta. En medio del convulsionado clima que rodea la inminente salida de Marcelo Bielsa, una revelación de Diego Forlán encendió las alarmas en el fútbol charrúa: el arquero Fernando Muslera disputó el partido decisivo frente a España arrastrando un cuadro severo de fiebre que le fue completamente ocultado al director técnico argentino.
Una noche de «40 o 41 grados» y el silencio médico
El encargado de sacar a la luz los detalles de la interna uruguaya fue el propio Forlán en las pantallas de ESPN. «El Nando la noche anterior estuvo con 40 o 41 de fiebre…», confesó «Cachavacha», exponiendo el delicado estado físico con el que el guardameta de 40 años saltó al campo de juego en el partido clave que decretó la despedida de la Celeste tras caer 1-0 ante la Roja.
De acuerdo con lo informado por la prensa uruguaya, el actual arquero de Estudiantes pasó una madrugada crítica debido a las altas temperaturas corporales. Aunque el cuerpo médico de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) estaba plenamente al tanto de la situación y monitoreaba su evolución, decidieron no notificar a Bielsa bajo la confianza de que el histórico referente se recuperaría rápido para el compromiso. El «Loco» jamás estuvo enterado de que su arquero titular no se encontraba al 100% de sus capacidades.
El error fatal y el cambio en el entretiempo
La decisión de mantener el cuadro febril en secreto tuvo consecuencias directas en el desarrollo del juego en Guadalajara. Muslera, quien ya venía arrastrando actuaciones cuestionadas frente a Arabia Saudita y Cabo Verde, cometió un error letal ante España al vencérsele las manos frente a un remate débil y con escaso peligro del mediocampista Álex Baena, acción que derivó en el único gol del triunfo europeo.
El desenlace de la historia se dio en el vestuario durante el descanso. Sintiendo que su cuerpo no respondía a las exigencias debido al desgaste de la enfermedad, fue el propio arquero quien encaró al director técnico y le comunicó que no estaba en condiciones de afrontar el complemento. Recién en ese momento Bielsa tomó dimensión de lo ocurrido y mandó a la cancha a Sergio Rochet para disputar el segundo tiempo. La revelación profundiza la crisis institucional de un ciclo que, tras reproches cruzados entre el DT y los referentes del plantel, parece haber llegado a su punto final de la peor manera posible.







