Se trata de Hugo Guerrero, quien fue hallado culpable de 7 delitos de amenazas y coacción por el constante asedio contra el trabajador callejero en la calle Entre Ríos. La jueza Flavia Allende le impuso una pena de 2 años de prisión condicional, por lo que el agresor no irá a la cárcel.
El proceso judicial contra un vecino del departamento Capital llegó a su fin este jueves con un veredicto condenatorio que sienta un precedente en los conflictos de convivencia urbana. Hugo Guerrero fue juzgado y responsabilizado penalmente por montar una persecución sistemática y violenta contra un cuidador de vehículos con el único objetivo de expulsarlo de las inmediaciones de su domicilio. Tras evaluar el cúmulo de pruebas, las autoridades judiciales dictaron una sentencia de ejecución en suspenso.
Cinco jornadas de debate por el calvario en calle Entre Ríos
La resolución de la causa demandó cinco jornadas de un intenso debate oral y público. De acuerdo con lo acreditado en el expediente por los fiscales Alejandro Mattar y Andrea Faraudo (en representación de la UFI Genérica), los episodios de violencia verbal y amedrentamiento se focalizaban de manera diaria en la calle Entre Ríos, en el tramo comprendido entre Tucumán y General Acha, sector donde reside el imputado.
El Ministerio Público Fiscal sostuvo con firmeza que Guerrero acorralaba y hostigaba al trabajador callejero mediante el uso de amenazas agravadas para forzarlo a abandonar de forma definitiva su espacio de trabajo. Ante la gravedad del asedio y el temor por su integridad física, el damnificado decidió radicar la denuncia penal que dio inicio a la investigación.
Oficio heredado y veredicto de la jueza Allende
Un elemento clave que se ventiló durante las audiencias y que desarmó la estrategia de la defensa fue el arraigo de la víctima en la zona. Testigos y vecinos del lugar confirmaron ante el tribunal que el «trapito» era una figura habitual, respetada y conocida por todos en la cuadra. Lejos de ser un improvisado, se constató que el joven heredó el oficio de cuidar coches de su propio padre, quien se había desempeñado en esa misma acera de Capital durante muchísimos años.
Finalmente, este jueves por la mañana, la jueza Flavia Allende dictó el veredicto definitivo. La magistrada declaró a Hugo Guerrero penalmente responsable de un concurso real de 7 delitos: cinco hechos de amenazas simples y dos de coacción. No obstante, debido a la escala penal aplicada y a que el imputado carecía de antecedentes penales de cumplimiento efectivo, se le fijó una pena de 2 años de prisión de ejecución condicional, beneficio que le permitirá al vecino de Capital mantener su libertad ambulatoria bajo el cumplimiento estricto de reglas de conducta.







