Se trata de Gonzalo Santander, quien reconoció su culpabilidad en un juicio abreviado tras verse acorralado por las pruebas científicas en su contra. El trágico hecho ocurrió durante una balacera en octubre de 2025. A pesar del acuerdo entre Fiscalía y la defensa, la querella se opuso al monto de la pena.
A nueve meses del trágico episodio que conmocionó al complejo habitacional Valle Grande y le costó la vida a Emir Barboza, un niño de apenas 7 años, la Justicia sanjuanina dictó una sentencia definitiva para el autor material del homicidio. Gonzalo Santander asumió la responsabilidad criminal del ataque y, mediante la homologación de un juicio abreviado, recibió una pena de 13 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo.
Las pruebas científicas que cercaron al tirador

El acuerdo legal fue coordinado entre el fiscal de la causa, Francisco Nicolía, y el abogado defensor Marcelo Abarca, siendo posteriormente validado por un tribunal colegiado integrado por los magistrados Irene Mabel Moya, Gerardo Fernández Caussi y Eugenio Barbera. El Ministerio Público Fiscal imputó firmemente a Santander por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con portación de arma de uso civil.
El factor determinante que obligó al acusado a confesar el crimen fue el contundente e irrefutable abanico de pruebas periciales recolectadas por los investigadores:
- Prueba de absorción atómica: Confirmó la presencia de restos de pólvora tanto en la mano de Santander como en la remera que vestía la noche del ataque.
- Estudio genético: Rastreó y detectó el perfil de ADN del imputado sobre la superficie del arma secuestrada.
- Pericia balística: Certificó de manera categórica que el proyectil extraído del cuerpo del menor coincidía con el revólver calibre .22 utilizado por el agresor.
Con la resolución de este juicio abreviado, se prevé el sobreseimiento y la desvinculación total de la causa de los otros seis sospechosos que se encontraban bajo investigación: Alan Juan Bazán, Dante Emanuel Carrizo, Hernán Ariel Carrizo, Cristian Daniel Guajardo, Jonathan Javier Carrizo y Gabriel Jesús Orostizaga. Por su parte, el abogado querellante, Adolfo Holeywell, manifestó su disconformidad con la escala penal pactada y recurrirá ante el Tribunal de Impugnación.
Crónica de una noche trágica en el barrio
La reconstrucción judicial determinó que el homicidio fue el corolario de una escalada de violencia vecinal iniciada horas antes por la agresión física a un miembro de la familia Barboza, lo que motivó un reclamo inicial ante la familia Carrizo que requirió intervención policial.
Sin embargo, pasada la medianoche del 14 de octubre de 2025, la tensión rebalsó en la manzana del barrio. Cuando el padre de la víctima regresaba de un comercio cercano, fue increpado por integrantes de la familia Carrizo. Ante la negativa de aproximarse a la vivienda, Gonzalo Santander, acompañado por Dante y Hernán Carrizo, salió al frente del inmueble y comenzó a efectuar una ráfaga de disparos de arma de fuego contra el grupo familiar, donde se encontraban mujeres y niños. Uno de esos proyectiles impactó en el tórax del pequeño Roberto Emil, quien caminó unos metros hacia su hogar antes de desplomarse herido de muerte en la entrada.







